Manuel Juliá

EL TIEMPO Y LOS DADOS

Manuel Juliá

Periodista y escritor


Muerte en el Mediterráneo

08/07/2024

El que los romanos llamaron Mare Nostrum es hoy el mayor cementerio del mundo. Por ello su hermosa mitología y los cientos de miles de poemas escritos sobre su belleza se pierden entre mis dedos y la agria estadística estalla ante mis ojos. Es difícil saber la gente, mucha menor de edad, que alimenta su fondo lleno de desechos y química contaminante. De aquellos que no existen antes de morir es difícil llevar la estadística. El año pasado más de 3.000 ahogados y en lo que va de año 800, aunque las oenegés dicen que ya van más de 6.000. 
Por ello estoy a favor de que la Armada, la OTAN por supuesto, surque su azul para realizar las máximas labores de salvamento. No para esa invasión de aguas ajenas que dijo Tellado, matizadas después como muro en nuestras costas para evitar la llegada de cayucos. Aunque Feijóo habló de manera acertada garantizando la solidaridad de sus regiones, la derecha gira hacia las costas de los ultras intentando evitar que muchos de sus votantes tengan malas tentaciones. Cuidado, que en España el 80 por ciento de los inmigrantes irregulares provienen de Latinoamérica, con los que tenemos una gran deuda histórica, y seguro que Vox no ha olvidado la percepción de que somos la madre patria. 
La inmigración africana es el problema más grave, los menores de edad. Miro el enorme listado de normativas, compuesto por tratados, leyes, reglamentos, acuerdos bilaterales con los países de procedencia y pactos, como el último de la UE, y todas contienen la obligación de respetar los derechos del menor. Algo imposible en Canarias. Solo tiene 2.000 plazas en centros de alojamiento y hay 6.000. Según el pacto con la UE es competencia del Estado, pero aquí son necesarias las comunidades autónomas. El problema es muy complejo y nadie puede huir de la solidaridad. Y el Gobierno ayudar económicamente para aumentar las plazas de refugio.
Es el gran tema del momento y su complejidad es tal que sería absurdo intentar expresarla en este artículo. Pero como hay partidos, en España Vox, que equiparan inmigración y violencia quiero cerrar con las palabras de César García Magán, el secretario de la Conferencia Episcopal, portavoz de los obispos: «Hay que hacer una diferenciación, si no se hace sería demagogia ideológica,  entre delincuencia e inmigración. Son dos cosas absolutamente distintas. No podemos hacer una sospecha de delincuencia a todos los inmigrantes. Si se hubiera hecho cuando los emigrantes españoles iban a Suiza o Alemania, en los años 50 o 60, a ganarse el pan y el futuro de su familia, pues pensaríamos que sería como decir ante la lacra execrable del terrorismo que todo vasco por ser vasco es un presunto terrorista».