La enseña Grand Hotel evoca el lujo y la elegancia de establecimientos hoteleros de las grandes ciudades del siglo XIX. Y Logroño, urbe más modesta, contó con su propio Grand Hotel. En los salones de aquel suntuoso establecimiento, ubicado en uno de los tres carismáticos palacetes vecinos del Espolón (gemelo al del Gobierno y hoy sede de la constructora Aransa y del restaurante Wine Fandango) no solo reposaban los huéspedes, sino que se fraguaban asuntos de gran relevancia, como el proyecto del futuro edificio de Correos de la plaza de San Agustín, cuyos directivos se alojaban allí.
El edificio fue diseñado por José Herreros de Tejada, en 1880 con fin residencial. El edificio original contaba con una planta cuadrangular y tres pisos de altura. Tras servir de residencia, el 22 de junio de 1905 se transformó en sede del Gran Casino. El 6 de diciembre de 1913 se autorizó su transformarlo en el Grand Hotel, siguiendo el proyecto de Sáenz de Iturralde, y con Pedro Bergasa de jefe de obra.
El 26 de agosto de 1914 se inauguró el Grand Hotel, tras una profunda reforma y con un cuerpo añadido, destinado a habitaciones de huéspedes en la parte posterior. El Grand Hotel de Logroño era más modesto que los de otras ciudades, aunque fue el alojamiento más lujoso de la época en la ciudad. Contaba con amplios salones y un importante restaurante. La publicidad de la época destacaba su ubicación, a 200 metros del ferrocarril, y que disponía de calefacción central, teléfono, jardines y agua en las habitaciones. Su ornamentación era muy rica, con muebles de madera de caoba y herrajes de oro, entre otros lujos.
El vestíbulo lo presidía un gran reloj eléctrico con dos esferas. En la parte inferior estaban las cocinas, con fama de ofrecer las mejores comidas de España. El edificio se articulaba en torno a una gran escalera central, que daba acceso a salones y habitaciones.
A la cena inaugural acudieron todas las autoridades y los propietarios. Alberto Trocóniz, primer director del hotel, y su mujer Esperanza Esteban, regentaban también el Grand Hotel de Salamanca. El establecimiento permaneció abierto hasta 1970 y fue escenario del rodaje de películas, como El Sur, de Víctor Erice. En 1970, el hotel cerró sus puertas. El inmueble fue vaciado y remodelado. Además se derribó el cuerpo trasero.