«La amelogenina determina el sexo de la caza del Paleolítico»

El Día
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La investigadora logroñesa Leire Torres Iglesias trabaja en Copenhague con contrato Marie Curie

Leire Torres Iglesias. - Foto: GRUPO EVOADAPTA (UNIVERSIDAD DE CANTABRIA)

Leire Torres Iglesias (Logroño, 1994) es una de las pocas investigadoras afortunadas con una de las Marie Sklodowska-Curie Actions, los prestigiosos contratos (mal llamadas becas) Marie Curie que otorga la UE a los doctorados que sobresalen en su área de estudio. En concreto, esta riojana graduada en Geografía e Historia en la Universidad de La Rioja, y que realizó su doctorado en Prehistoria y Arqueología en la Universidad de Cantabria, se ha especializado en zooarqueología, disciplina que estudia los restos animales que se encuentran en yacimientos arqueológicos.  

Con este fin, se desplazó a la Universidad de Copenhague el pasado mes de octubre. En la capital danesa trabajará hasta septiembre del año que viene, profundizando en los «análisis proteómicos». «Es cierto», explica, «que el norte peninsular y Francia tienen una consolidada tradición en la observación de de los restos faunísticos de las sociedades prehistóricas pero Dinamarca ofrece la posibilidad de investigar en sus laboratorios».

Así, si una de las vías de estudio ha profundizado en «la proteína del colágeno» para identificar, en laboratorio, los restos faunísticos, su línea de investigación, en concreto, se centra «en la amelogenina, proteína que se encuentra en el esmalte de los dientes y que permite identificar el sexo de las piezas que eran cazadas por los neandertales y homo sapiens». «A partir de estas pruebas», agrega, «intentaremos hallar pautas de comportamiento de unas sociedades que se alimentaban gracias a la recolección, la caza, la pesca y el marisqueo». 

Pese a su sólida formación en Prehistoria y Arqueología, reconoce que esta disciplina humanística tiene acotadas sus perspectivas profesionales:«Está claro que no es fácil. Que está la docencia, la investigación y la labor museísta, pero es muy complicado dedicarse tanto a la investigación como a la labor museística».

Cuando se acaba su jornada en los laboratorios de la Universidad de Copenhague, disfruta, «lo que puedo», de la vida danesa. «No hay duda de que hace un poco más de fresco», se ríe. «La vida es distinta, los horarios son totalmente diferentes y es cierto que falta luz, pero me he adaptado bien», agrega.

Pese a que su espacio de investigación se circunscribe ahora al laboratorio, en el pasado aprovechó las vacaciones estivales para realizar trabajos de campo dada la tesitura que algunos de los principales yacimientos europeos se encuentran en las proximidades de La Rioja. Su preferido, en el norte peninsular, es el de Covalanas, una de las muchas joyas rupestres que alberga Cantabria y que, seguramente, permanece en un discreto segundo plano. Como para ella, y para el resto de mortales sean prehistoriadores o no, el acceso a las cuevas de Altamira y Lascaux -las dos Capillas Sixtinas del Paleolítico- también está prohibido, se conforma con este abrigo subterráneo ubicado «enRamales de la Victoria» «Aunque sé que cada cueva y cada yacimiento tiene lo suyo, ésta en concreto me gusta por las ciervas pintadas en su interior (18 en concreto)», recuerda con asombro.

Consciente de que las investigaciones sobre este amplio período de la historia se han centrado en las comunidades de Asturias, Cantabria y País Vasco, Torres recuerda que «la primera cueva excavada en España fue la de Peña Miel, en Nieva de Cameros», un dato que seguramente es desconocido por la gran mayoría de riojanos. «En los años ochenta», se despide, «se confirmó que Peña Miel estuvo habitada por grupos neandertales».