Dar el paso y trabajar en otro país con una cultura, costumbres e idioma diferentes es una aventura que no todo el mundo es capaz de hacer. Una de las personas que ha dado el paso es la enfermera Candela Juanes García, que actualmente trabaja en una residencia de ancianos en un pueblo situado en Noruega.
Juanes empezó a gestionar su traslado en mayo de 2023 y aterrizó en Noruega un año después, en concreto, el 20 de mayo de 2024. Cuenta que es una persona que siempre ha querido irse fuera de España a estudiar Erasmus para conocer otras culturas, gente nueva y ver como me desenvolvía sola en un país diferente con otro idioma. «Pero el Covid-19 me impidió hacerlo, ya que me cancelaron el Erasmus a una semana de coger vuelo. Siempre me quedó la espina», lamenta.
Viajar a Noruega no es sencillo. Una compañía de trabajo temporal ayuda a estas personas que quieren irse para buscar y financiar cursos para aprender el idioma, y a encontrar trabajo. «El proceso es tan largo porque tienes que aprender el idioma y sacarte como mínimo un B1. Y luego hay que proceder a encontrar una asignación. Una vez hecho todo esto, te mudas», detalla esta joven.
Juanes indica que existen otras razones por las que decidió marcharse fuera, como tener mejores condiciones laborales. «Aunque este no es mi principal motivo porque he trabajado en Logroño dos años y tuve mucha suerte porque no viví mucho el tema del volanteo, ya que fui casi directa al hospital provincial».
El papel de una enfermera cambia mucho si se compara entre España y Noruega aunque «por ahora trabajo en una residencia y no he tenido la suerte de hacerlo en un hospital». Destaca que Noruega cuenta con muchas residencias para personas mayores porque tiene una población envejecida. «La enfermería tiene bastante peso en estos sitios. En mi residencia, el médico pasa consulta los lunes y los jueves, y el resto del tiempo la responsabilidad recae en la enfermera. Aunque hay que llamar al médico de urgencia cuando es necesario», señala.
Juanes cuenta que realiza funciones de una auxiliar, de enfermera y de administrativa. «En España las enfermeras no tienen el tiempo físico para realizar tareas de auxiliares debido a la falta de enfermeras», lamenta.
Idioma. El idioma es una barrera que hay que superar para abrirse paso en un país extranjero. Candela Juanes tiene el B1 de noruego y está estudiando para sacarse el B2, «con el que abrirme puertas y lograr trabajos en sitios mejores».
Esta enfermera de casi 25 años es ambicioso y su meta a medio o largo plazo es lograr un trabajo en un hospital de allí. Ahora tiene un contrato de seis meses en la residencia donde está que se le acaba ahora en marzo pero tiene previsto seguir trabajando más adelante. «Estoy gestionando otra asignación para verano, para la que soy optimista. He pedido seguir con las otras dos chicas con las que me llevo bien», concluye esta enfermera afincada en Noruega.