El glaucoma afecta a más de un 3% de la población y es, junto con la diabetes, la principal causa evitable de ceguera en España. Afecta principalmente a personas mayores de 40 años y a aquellos con antecedentes familiares de glaucoma, según la sociedad española de glaucoma.
También se observa una mayor incidencia de esta enfermedad en aquellos pacientes en tratamiento con corticoides, añaden.
La investigación es muy importante para lograr una cura o un tratamiento que permita a los pacientes tener una mejor calidad de vida. En los últimos años se han logrado algunos avances, como por ejemplo, cuando el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) demostró el año pasado que la administración de azul de metileno como agente neuroprotector puede ayudar a prevenir la pérdida de visión.
El investigador principal de la unidad de Angiogénesis del CIBIR, Alfredo Martínez, explica que el glaucoma se trata con medicamentos pero «la visión que se pierde nunca se recupera porque la retina no tiene ningún tipo de proliferación neuronal».
Los medicamentos que se usan actualmente para tratar el glaucoma sirven para reducir la presión arterial pero «nuestra hipótesis de trabajo es que, además de reducir la presión arterial, queremos añadir un medicamento que proteja a las neuronas de la muerte inducida por el daño del axón». «Esta investigación no es para sustituir a los medicamentos que ya hay sino para añadir una nueva capa de protección», aclara.
El siguiente paso que pretende dar el CIBIR en esta lucha frente al glaucoma es «intentar hacer una formulación farmacológica para que se pueda poner en el ojo mediante gotas, y de esta manera, penetre y se quede dentro del ojo el tiempo suficiente para actuar», anuncia Martínez. «A una persona que va a estar 40 años con glaucoma no se le puede decir que se pinche en un ojo dos veces un método como este, ya que no tendría sentido», indica.
Este investigador principal destaca que los medicamentos que se administran de forma tópica evitan posibles efectos secundarios sistemáticos. «Una de las ventajas de esta técnica con gotas es que debería ser más eficiente una vez entre en el ojo», subraya su compañero e investigador del CIBIR, Rafael Peláez.
Este investigador añade que la alternativa que tienen ahora los pacientes es un pinchazo en el ojo a la semana. «Por eso, hay mucho interés en aplicarlo de otra manera», asegura.
Plazos. Los plazos para dar forma a esta investigación están marcados por la financiación que reciba aunque «ya hemos pedido un proyecto para financiar esta formulación», apunta.
El siguiente paso a seguir después de lograr la financiación sería desarrollar el trabajo durante un plazo de dos años. «Luego tendría que haber una patente y conseguir que las empresas farmacéuticas quieran desarrollarlo», añade.
Desde el CIBIR apuntan que este proyecto, que cuenta con la colaboración de especialistas de Argentina y México, podría ser «muy interesante» porque «son anticuerpos que penetran a través del ojo por medio de unas gotas». «Sería una nueva vía farmacológica para potencialmente tratar otras enfermedades», subraya.
Alfredo Martínez se muestra optimista de cara a conseguir la financiación porque «tenemos experiencia en solicitar este tipo de proyectos». «Aunque las solicitudes que se han hecho son internacionales y competimos con investigadores de EEUU, Australia o Japón, entre otros países», avisa.
Dicha investigación requeriría de 250.000 dólares pero «las posibilidades de aplicación son fantásticas», asegura. «Tenemos la experiencia y la tecnología para llevarlo a cabo», concluye.