Cronología de una crisis

Agencias-SPC
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Una serie de lapsus en el último mes han acabado por dinamitar las opciones de reelección de un Biden que finalmente ha tirado la toalla tras las presiones dentro de su propio partido

La posible renuncia del mandatario se llevaba especulando desde hace semanas - Foto: Evelyn Hockstein / Reuters

Detrás de cada decisión siempre hay un sinfín de razones. Y la retirada de Joe Biden de la carrera a la Casa Blanca no es ninguna excepción. Son varios los factores que han acabado por dinamitar la candidatura del demócrata tras una crisis que explotó hace menos de un mes a raíz de su cuestionada actuación en el cara a cara frente al que iba a ser su rival en los comicios del 5 de noviembre, el republicano Donald Trump.

Ambos políticos se dieron cita el 27 de junio en Atlanta para el primer debate televisado de este ciclo electoral. El actual mandatario, quien se preparó durante casi una semana para el evento, apareció con la voz ronca, lento, cansado y con dificultad para concluir algunas frases, lo que avivó los recelos sobre su idoneidad para el cargo.

Preocupado por las encuestas, que dieron una ventaja de tres puntos porcentuales a Trump, el congresista demócrata Lloyd Doggett, se convirtió en el primer legislador en pedir la salida de su líder, pero no fue el único: a él se sumaron una treintena de miembros de su formación, además de rostros conocidos como el actor George Clooney o el expresidente Barack Obama, mientras decenas de donantes amenazaron con cortar el flujo de financiación al partido. Las alarmas se encendieron.

Pese a que Biden intentó acallar las críticas, asegurando que la única posibilidad de abandonar será si «el Todopoderoso» se lo pide y que vencerá en las urnas, un par de lapsus en la cumbre de la OTAN en Washington -llamó «presidente Putin» al dirigente ucraniano, Volodimir Zelenski, y confundió a su más que probable sucesora, Kamala Harris, con Trump- pusieron de nuevo su candidatura en entredicho. Cada vez más voces pedían su retirada.

Los hechos se precipitaron el pasado 13 de julio, cuando el líder republicano resultó herido en la oreja derecha después de que un joven de 20 años disparara varias veces hacia el escenario donde se encontraba mientras realizaba un mitin de campaña en Pensilvania.

El atentado contra su eterno rival amagó con dejar en un segundo plano las inquietudes sobre las capacidades de Biden, pero nada más lejos de la realidad. El intento de magnicidio sirvió para desdibujar aún más la figura del actual inquilino de la Casa Blanca frente a un Trump que salió más fortalecido.  La bala iba para el magnate, si bien acabó con la carrera del demócrata.

Por si fuera poco, el mandatario se vio obligado a interrumpir sus actos de campaña en el estado clave de Nevada después de dar positivo por coronavirus. Desde la semana pasada, se encuentra aislado en su casa de playa en Delaware, lo que pudo haber influido en su decisión final, a pesar de que aseguró que estaba listo para su regreso a la campaña presidencial.

Pero la cada vez más creciente presión dentro de sus propias filas para que pasase el «testigo» a un político más joven le terminó pasando factura. Biden anunció que suspende su candidatura para su reelección por el «interés de su partido y del país», mostrando su total apoyo a Harris de cara a las elecciones. Pase lo que pase, los próximos meses serán de todo menos tranquilos en EEUU.