Un corral 'ilustrado'

G.B.
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El listado de bienes a proteger incorpora elementos alejados del concepto monumental clásico, como un viejo recinto agropecuario en Prado Viejo, 26 guardaviñas, cinco molinos, dos alfares, cinco chimeneas y tres cuevas

Uno de los 26 guardaviñas catalogados, en este caso en el entorno de El Campillo. - Foto: Carlos Caperos

Un corral en ruinas puede parecer lo más alejado de un bien de interés que merezca ser protegido, lo mismo que los guardaviñas, los característicos chozos de viticultores que salpican el paisaje riojano del vino, con nada menos que 26 ejemplos radicados en el municipio de Logroño. Uno y otros figuran en el borrador del Catálogo de Bienes Protegidos que elabora el Ayuntamiento de la capital, que junto a los más clásicos edificios monumentales, esculturas y espacios histórico-artísticos incorpora nada menos que más de un centenar de yacimientos arqueológicos y elementos etnográficos.

En ese apartado de piezas y lugares de menor relumbrón hay desde un corral en las ruinas de Prado Viejo a los 26 guardaviñas de los que se tiene conocimiento. El pasado romano de la ciudad, con raíces en el actual barrio de Varea, queda reflejado en nueve puntos con restos romanos, desde un pequeño asentamiento agrario en La Grajera a la villa de Igay o el poblado de Vareia. Los yacimientos del  monte Cantabria son bien conocidos, pero no tanto posibles retos prehistóricos junto a una torre fuerte en el paraje de Ribapedrón , vestigios celtibéricos en El Corvo o de la edad del Bronce en Pradoviejo y La Grajera.

El borrador de este amplio inventario se detiene también en siete ermitas existentes y desaparecidas, en cuatro torres fuertes y restos de murallas, cinco molinos, dos alfares, nueve monasterios y 11 puentes, entre ellos el de piedra y el de hierro, pero también el restaurado de Mantible, en los alrededores de El Cortijo. Hay también constancia de cinco necrópolis, tres cuevas, cinco chimeneas, dos calados y bodegas tradicionales, una tejera, cuatro poblados y los cascos urbanos de los dos barrios periféricos, El Cortijo y Varea.