Al menos dos menores tuteladas por los Servicios Sociales de la Comunidad autónoma de La Rioja fueron derivadas al ya clausurado Centro de Acogimiento de Menores (CAM) de Ateca, el conocido como centro de los horrores. Cuatro de sus trabajadores y el director fueron detenidos en 2024 acusados de torturas y agresiones sexuales a los propio menores.
Fuentes próximas a los Servicios Sociales de Aragón tienen constancia de al menos dos tuteladas por el Gobierno riojano, de las que una de ellas ya relató haber sufrido agresiones físicas durante su estancia en Ateca. Su comportamiento y sus continuas fugas de la residencia Iregua le condujeron hasta el tristemente famoso centro aragonés. Tras algo más de un mes en Ateca, aprovechó uno de los habituales paseos con los cuidadores para fugarse de nuevo en compañía de otra menor. Fue el inicio de un periplo de meses que le llevó a diferentes municipios de la Comunidad aragonesa.
«Cuando estuve allí, me encerraban en una habitación sin nada. Me ataban las manos y las piernas y me dejaban tirada en el suelo». Por si todo ello fuera poco, «luego se subían encima ... y lo que pesaban». Tras su improvisado periplo por regresó a Logroño. Eran los años 2019 y 2020, cuando todavía no había trascendido lo que en la actualidad investiga la Justicia aragonesa. Ateca estaba diseñado bajo medidas de contención.
Pagos y contratos. En esos años, Servicios Sociales de La Rioja, con Celia Sanz al frente, publicaba la licitación de un contrato para el servicio de reserva y ocupación de 25 plazas de acogimiento residencial especializado para la atención de menores cuya guarda ejerce La Rioja. Se ofertaban dos lotes. El primero de ellos de 20 plazas «cuyas normas de régimen interno contemplen el uso de medidas de contención» acordes a la legislación vigente. Al Lote I concurrieron cuatro empresas, la UTE Fundación Salud y Comunidad Y Asociación de Asistencia Integral Lagunduz, ésta última, gestora del CAM de Ateca, resultó adjudicataria.
Las fechas aportadas por las mismas fuentes sitúan a las dos menores de La Rioja en Ateca con anterioridad al citado contrato. De hecho, constan dos pagos a Lagunduz, previos al contrato, por valor de 11.870 y 34.580 euros a 14 de enero de 2020 y a 5 de mayo de 2020. No se ha podido confirmar que correspondan a las dos menores, más allá de la coincidencia de fechas. La adjudicación se produjo el 28 de mayo de 2020. En ambos conceptos se cita el acogimiento de menores con circunstancias especiales. Evidentemente, no se concretan nombres. Un tipo de centros que no existían en la región. Actualmente hay 22 plazas convenidas y en esta legislatura no se contrató con Ateca (de 2023 a su cierre).
De Ábalos al CAM aragonés pasando por la aldea de Azárrulla
Una de las voces de alarma ante posibles casos de prostitución de menores tuteladas en la residencia Iregua, tal y como consta en los atestados, saltó en Aragón, tras el traslado de varias a menores a centros aragoneses. Hay que tener en cuenta que el Lote 2 del mismo contrato (con la reserva de 5 plazas) se adjudicó también a otro centro de la comunidad vecina que nada tenía que ver con Ateca.
La unión Temporal de Empresas gestora del CAM de Ateca y adjudicataria del Lote 1 intentó en un primer término abrir un centro con medidas de contención en la localidad riojana de Ábalos.
Su alcalde, Vicente Urquía, recuerda que se creó una firme oposición en en el municipio y en una asamblea vecinal se votó mayoritariamente de forma negativa al tratarse de un pueblo de menos de 300 habitantes. El contrato exigía poblaciones de menos de 20.000 vecinos.
El siguiente intento de Lagunduz apuntó a la antigua ferrería situada en Azárrulla, una aldea de la localidad de Ezcaray. El inmueble precisaba de cierta reforma aunque ya disponía de cierta infraestructura, recuerdan en el municipio. Tampoco logró abrir sus puertas para este fin.
Tal y como comentan las mismas fuentes próximas a los Servicios Sociales de Aragón, la adjudicataria optó entonces por distribuir a los menores tutelados por la Comunidad autónoma de La Rioja con comportamientos disruptivos por sus diferentes centros en España. «Se trasladaron a centros de Madrid y al de Ateca», recuerda.