El almendro que mantiene viva la memoria del pasado

Laura Merino
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El documental La flor del almendro dirigido por el fotógrafo Jesús Rocandio llega a su etapa final, la de la sonorización. Esta obra lo que busca es que no caiga en el olvido la represión franquista que se vivió en Alcanadre

Ernesto Fernández y Jesús Rocandio en la plaza de Alcanadre con el reciente almendro - Foto: Óscar Solorzano

En el pequeño municipio de Alcanadre, una historia floreció desde las raíces de la tragedia y fue hace aproximadamente un año, cuando el fotógrafo y director Jesús Rocandio comenzó con la filmación del documental La flor del almendro, una obra que busca iluminar una de las sombras más oscuras de la historia española: la represión franquista de 1936. Ahora, ya se encuentran en la fase final: la de sonorización. 

Este largometraje está inspirado en la figura del alcalde de Alcanadre, Agustín Martínez Royo, quien fue fusilado en la Guerra Civil. Tras su ejecución, fue enterrado en una fosa y con el tiempo, un almendro comenzó a crecer justo en el lugar de su sepultura debido a que llevaba unos almendrucos en el bolsillo y el árbol brotó de su pecho.Actualmente este almendro no existe, pero en la plaza del pueblo decidieron plantar uno como homenaje.

Hay quienes pueden cuestionar la veracidad de esta parte de la historia, pero lo indudable es que el árbol se erige como un símbolo de vida que brota en medio de la barbarie. «La esencia del documental es cómo de un acto tan terrible y de violencia absoluta, se puede convertir en un símbolo de vida», expresa Rocandio quien al conocer la historia quedó conmovido e impactado y decidió darle vida al documental en un proceso de investigación y documentación. 

Junto al guionista Santiago Tabernero, el actor Pepe Viyuela encargado de la introducción y la música de Fetén Fetén, además de la parte técnica, consiguieron conformar un equipo comprometido  para obtener el mejor resultado. Incluso pasaron unos días en Alcanadre para conocer con más detalle el ambiente y en busca de gente con quien hablar. Por este motivo, la propia comunidad jugó un papel esencial, colaborando activamente, compartiendo sus testimonios y vivencias.

Este documental invita a la reflexión sobre la memoria colectiva y la importancia de no olvidar, por lo que Rocandio enfatiza en la necesidad de educar a las nuevas generaciones sobre estos hechos: «En dos generaciones la gente ya no sabe quién es Franco, ni lo que ocurrió. Y a los jóvenes no les interesa, pero no podemos perderlo de vista». Por este motivo, quieren llevar esta obra audiovisual a las escuelas. Además, Rocandio destaca que este documental «está hecho por la primera generación de españoles que no ha conocido la guerra», aclarando que su padres sí que la vivió, teniendo así una perspectiva más alejada y permite aportar cierta proyección al ver el tema.

Con una duración de una hora y veinte minutos, el documental tiene previsto su estreno en la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) que se celebrará del 24 de octubre al 1 de noviembre de 2025. Aunque todavía debe pasar por los filtros del festival, están convencidos de que podrán formar parte de la categoría 'Tiempo de Historia'. 

Proceso.  A pesar de la gran participación por parte de la población, el documental tiene como protagonistas principales a Ernesto Fernández, quien vivió de cerca esta realidad, Pablo Aranda, alcalde de Alcanadre en ese momento,  y Luis un joven. El objetivo era contar con una representación que abarcase los distintos rangos de edad para poder narrar la historia y así, lograr que el público pueda empatizar con ellos.

En cuanto al guion, Rocandio expresa que no tuvo mayor complicación ya que al ser un documental lo único que se necesita es establecer «las pautas en las que se va a mover», y destaca como ventaja el hecho de que cada persona dice lo que quiere. En cambio, consideran que el rodaje se les hizo largo y difícil «a la hora de quedar con la gente porque tienen sus cosas». No obstante, también les resultó «muy placentero y absolutamente maravilloso» porque se lo pasaban «fenomenal» con los vecinos del pueblo que estaban muy involucrados.

A nivel técnico se encontraron con más dificultades debido al «escaso presupuesto», pero el fotógrafo y director asegura que en ningún momento escatimaron en la parte técnica y lograron que todo saliese como querían. «De lo que teníamos a lo que ha sucedido hay una distancia, suele pasar», afirma Rocandio. Y a pesar de los problemas y las diferencias, explica que entre todo el equipo han conseguido llegar a la unanimidad y obtener «el punto de veracidad que buscaban».