«Hay que respetar la obra original, sin intentar superarla»

Laura Merino
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La técnica tratteggio le permite integrar el color en zonas deterioradas de la obra mediante finas rayas haciendo que a simple vista no se perciba la restauración

La restauradora Amelia Vivaracho trabaja en su taller de Arnedo junto a algunos de sus materiales habituales - Foto: Óscar Solorzano

a restauración de obras de arte no es un simple ejercicio de habilidad manual que cualquiera pueda hacer, sino que requiere de una formación rigurosa. Amelia Vivaracho descubrió su vocación durante la carrera de Bellas Artes y desde entonces interviene piezas con siglos de historia bajo el claro principio de  «siempre respetar la obra original sin intentar superar a quien la hizo». Por ello asegura que «es necesario tener los conceptos básicos de la carrera» para no destruir algo irrecuperable. Cada restauración es un desafío, pero Amelia expresa que «todas las obras por pequeñas que sean tienen su encanto». Ha trabajado con pinturas, esculturas, retablos y pasos de Semana Santa, piezas que tienen un valor artístico, pero sobre todo llegan a tener un profundo significado emocional para quienes las veneran.

El primer paso para restaurar una obra es comprender el daño y su origen. Amelia explica que las obras pueden haber sufrido el desgaste del tiempo, la humedad de una iglesia, el hollín de las velas e incluso la intervención desafortunada de alguien que, con buena intención, decidió repintar con el material inadecuado. Por ello, su tarea es minuciosa: retirar lo añadido sin dañar lo original y rescatando la esencia de la obra, pero estableciendo límites: «Si una escultura ha perdido una mano y no existe documentación gráfica sobre su forma original, no se puede recrear como quieras».

El equilibrio entre la fidelidad a la obra original y la necesidad de asegurar su conservación a futuro se logra con materiales reversibles. Y explica que la técnica tratteggio consiste en integrar el color en zonas deterioradas mediante finas líneas, permitiendo que, a simple vista, la obra recupere su unidad sin ocultar la restauración. 

De cara al futuro, Amelia señala que son «muchísimas las obras por restaurar», por lo que podrá seguir disfrutando de su trabajo y la satisfacción que siente al terminar las distintas restauraciones.