A pesar de la evidente mejoría mostrada a lo largo de los últimos partidos y las dos victorias consecutivas que consiguió a principios de año ante Albacete y Córdoba en el Palacio de los Deportes, la situación de Rioverde Clavijo es crítica. Una vez superado el ecuador de la temporada y a falta de 11 jornadas para finalizar la liga, un equipo en principio diseñado -y con el objetivo- de pelear por regresar a Primera FEB (LEB Oro), es penúltimo y en puestos de descenso a Tercera FEB (Liga EBA).
En líneas generales, hasta tres son los motivos que se encuentran en las raíces para llegar a la tesitura actual, con la necesidad de una reacción inmediata para evitar el descenso de categoría, algo impensable para un recién descendido al empezar el curso.
La irregularidad como local se trata de una de estas razones principales para ocupar esa decimotercera posición en la tabla clasificatoria. Desde la primera jornada, la juventud de la plantilla hizo jugar en el alambre varias de las primeras citas en el Palacio de los Deportes, con partidos decantándose para el lado visitante en los últimos minutos del encuentro, como las derrotas sufridas contra Iraurgi o Cáceres. A pesar de esto, los números en casa de Rioverde Clavijo son de tres derrotas por cinco victorias, las dos últimas ya citadas previamente, encuentros en los que dejó mejores sensaciones que en el resto de la temporada.
La nula mordida como visitante se erige como el principal problema esta campaña y con la imperativa necesidad de solución en estas once jornadas que restan, de las cuales seis serán a domicilio. El pleno de derrotas -siete de siete- lejos de la capital riojana es la losa de mayor volumen que relega al conjunto blanquiazul a estos puestos rojos que transita.
De hecho, los registros como visitante fueron nefastos a lo largo de todo el año pasado, un apartado donde tan solo pudieron celebrar dos victorias en 2024, una en competición regular y otra en Copa España. En liga, Rioverde Clavijo hace más de un año que no celebra un triunfo, puesto que el último fue el 7 de enero del año pasado, contra Grupo Alega Cantabria. La segunda, última, fue en el primer partido de esta temporada en septiembre, el viaje a tierras aragonesas para enfrentarse a Peñas Huesca en la primera jornada de la Copa FEB, que resultó con victoria riojana 83-101.
Por último, la última de las causas que han llevado a este estado fue la escisión dentro de un mismo vestuario. Dentro de la propia casa parecía no existir afinidad entre jugadores 'propiedad' de Rioverde Clavijo y los que llegaron cedidos a través del acuerdo del Baskonia, una división que tuvo su apogeo en el duelo en casa frente a la Cultural Leonesa, donde los blanquiazules tocaron fondo en un partido donde Jorge Serna ya no estaba en el banquillo, el acuerdo con Baskonia estaba más tocado que nunca y Ricardo Úriz tuvo que seguir el duelo desde la grada debido a un problema con su ficha federativa.
Bajo los mandos del técnico navarro parece que este problema de actitud se ha transformado, siendo uno de los focos de trabajo desde su llegada, tal y como él mismo comentó en su presentación. «Es importante que todos, y cuando digo todos no hablo únicamente de jugadores y técnicos, sino que todos vayamos en la misma línea para ayudarnos los unos a los otros. Si nos rearmamos y reagrupamos, lograremos salvar esta situación. Esta es la única manera de sacar esto adelante», indicó.
Ahora, Rioverde Clavijo goza de diez días de descanso competitivo para descansar, resetear y reorganizar ideas para entrar en la recta final de la temporada con las mejores prestaciones posibles.