"Hay que subir salarios en sectores que demandan mano de obra"

Gustavo Basurto
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Trabajador del metal de toda la vida, Jesús Izquierdo Santamaría (1973) arranca su tercer mandato al frente de UGT en La Rioja, el mayor sindicato de la región, con más de 10.000 personas afiliadas

Jesús Izquierdo, en la sede de UGT en La Rioja. - Foto: Óscar Solorzano

En la pared de su despacho, un cuadro pintado por su hija Iria reproduce el logo de la UGT, con el histórico apretón de manos. Son tiempos de diálogo, con la federación más potente dentro del sindicato (la de Industria), crítica con su gestión, y con quienes vayan a asumir en breve los liderazgos en la patronal FER y en CCOO. Jesús Izquierdo, con 52 años recién cumplidos, afronta su tercer mandato al frente del primer sindicato de la región con retos internos y de Comunidad, como la puesta en marcha de un plan industrial que apuntale el principal pilar de la economía riojana. Un sector que 'Chechu' conoce bien, y en el que tuvo que bregar con momentos amargos, como el cierre de Electrolux en 2006, cuando presidía el comité de empresa de la planta de la multinacional en Fuenmayor. 

¿Ganar el congreso regional por solo tres votos obliga a hacer una reflexión y un esfuerzo por cambiar cosas en el seno del sindicato?

El sindicato no está fracturado ni dividido. Después del congreso, cada uno ha vuelto a sus responsabilidades y la dirección del sindicato, y yo en primera persona, hemos escuchado a la organización más importante del sindicato, la Federación de Industria (FICA), que ha puesto sobre la mesa algunas consideraciones respecto a algunas áreas que entienden que tienen que ser reforzadas. He tomado buena nota de las propuestas que se han hecho en el congreso y en las próximas semanas nos reuniremos con las organizaciones, una vez que hayan pasado sus congresos. Será momento de debatir, de reflexionar de forma conjunta y de acordar cómo reforzar el sindicato en los próximos años. 

¿Las aguas están ya más calmadas?

Siempre han estado calmadas, aunque el día del Congreso yo pedía a la primera organización del sindicato un poco más de calma y de empatía con aquel que no piensa igual. Pero las aguas siempre han bajado calmadas en UGT y por eso seguimos siendo la primera fuerza sindical. Después del congreso y de que la democracia se ha pronunciado es momento de dialogar, de negociar y sobre todo de pactar la hoja de ruta para los próximos años.

¿No hubo posibilidad de integrar en su Ejecutiva a Cristina Antoñanzas?

Yo lo intenté hasta el último día, pero en este caso no hubo posibilidad de hacer una sola candidatura y los delegados y delegadas por primer vez en veinte años han tenido que elegir entre dos. Yo defendí que el nuestro era un proyecto ganador, sobre todo por los resultados de los últimos siete años. Le hemos sacado casi diez puntos a Comisiones Obreras en los dos últimos años, llevamos un crecimiento constante de afiliación, hemos reforzado áreas importantes como la asesoría jurídica, igualdad y prevención; y desde que soy secretario general hemos reducido nuestra deuda un 30 por ciento. A partir de aquí, nos toca fijar prioridades en los próximos años.

¿Y cuál es la prioridad número uno para el secretario general?

Seguir siendo primera fuerza sindical y resolver la negociación sindical que queda pendiente, aunque esto es competencia de las federaciones. En el último ejercicio hemos resuelto el convenio de comercio, que llevaba más de 15 años caducado, pero sigue habiendo mesas de negociación en las que debemos avanzar con la prioridad absoluta de incrementar los salarios y eso lo hemos conseguido en los últimos tres años. 

¿Qué otras cuestiones figuran en su hoja de ruta?

Hay retos de región, como la necesidad de un plan industrial que potencie los sectores estratégicos y apueste por el empleo estable y de calidad. Y tenemos que seguir avanzando en desarrollar la estrategia de siniestralidad laboral pactada con el Gobierno, intentando reducir los accidentes mortales y poniendo más recursos para formación en prevención de riesgos. Y seguimos teniendo 12.500 personas desempleadas que necesitan políticas activas de empleo, de orientación, formación, recualificación, pero sobre todo de recolocación. Y ese plan de empleo que acordamos hace unos meses con el Gobierno debe dar alternativas a aquellos que quieren trabajar y no encuentran un puesto de trabajo. 

Hay empresarios que se quejan de que falta mano de obra cualificada.

No estoy de acuerdo con ese mensaje de que falta mano de obra; sigue habiendo personas desempleadas que necesitan formación y recualificación, pero sobre todo hacen falta buenas condiciones de trabajo en sectores que demandan mano de obra intensiva, como la hostelería, la construcción o el agropecuario. Lo que hay que hacer es subir los salarios y así seguro que se encuentra mano de obra.    

El acuerdo con el Gobierno regional para reorganizar el hospital de Calahorra, del que se ha descolgado CCOO, ¿les ofrece garantías de que no habrá recortes?

El acuerdo que hemos firmado desde el Comité de Empresa de la Comunidad autónoma preserva las condiciones de trabajo de los empleados y empleadas del hospital. No puede ser casual que todos los sindicatos lo hayamos ratificado, excepto uno; ellos tendrán que decir cuáles son sus reclamaciones.  

Los empresarios elegirán nueva presidencia, tras el fallecimiento de Jaime García-Calzada. ¿Qué esperan de quien tome las riendas de la FER? 

Jaime era una persona de consenso, dialogante, negociadora y a la que le gustaba el acuerdo. Les toca a los empresarios decidir el relevo de Jaime y no me cabe duda de que acertarán. Lo que quiere el secretario general de la UGT es que en el marco del diálogo social, la figura de Jaime tenga continuidad en la de quien ellos decidan. Estoy seguro de que antes Jaime, ahora Carlos (Del Rey) y puede ser que mañana Eduardo (De Luis), serán continuadores de la labor del anterior presidente.  

También habrá cambios en CCOO, al anunciar Jorge Ruano que no optará a la reelección. Su relación con él ha sido buena y la acción sindical, en general, ha funcionado. ¿Cambiarán las cosas? 

La pérdida de Jaime y la marcha de Jorge son irreparables para el diálogo social, porque son personas dialogantes y cercanas con las que he tenido una magnífica relación. Jorge y yo somos de la misma generación, los dos tuvimos responsabilidades en el sector del metal y ambos somos firmes defensores de la unidad de acción de los dos sindicatos y le deseo la mejor de las suertes.

¿La obligación de tributar por el IRPF empaña el impacto positivo de la subida del Salario Mínimo?

En contra de aquellos que pensaban que iba a destruir empleo, se ha demostrado que el incremento de los salarios produce una reactivación del consumo y genera empleo y por eso tenemos récord de cotizantes en España y en nuestra Comunidad. Pero como sindicato hemos dicho que queremos que el salario mínimo no tribute a Hacienda. La parte socialista del Gobierno debe decidir qué quiere hacer. Echo de menos que esas discrepancias no se solventen en el Consejo de Ministros. 

Los trabajadores riojanos apenas trabajan una hora más de las 37,5 que fija la reducción de la jornada. ¿En que ámbitos se notará más?

Afectará mayoritariamente a sectores muy precarizados y feminizados, como la ayuda a domicilio, comercio, hostelería y el campo, que además de salarios bajos tienen jornadas eternas. Nosotros defendemos que es el momento de reducir la jornada. Llevamos más de 40 años con la jornada semanal de 40 horas y creemos que hay posibilidad de, a través de la negociación colectiva, adaptar esa reducción a las necesidades de las empresas. No se es más productivo por trabajar más horas, de hecho los sectores más avanzados y que más economía y empleo generan, como los tecnológicos, tienen jornadas más bajas. 

En sectores con mucha dependencia de la mano de obra, como el calzado, los empresarios aducen que sí afectará a la productividad.  

En sectores como los industriales y el calzado se tiene que hacer a través de los convenios colectivos. A nadie se le ocurriría parar la producción una semana para trabajar 37,5 horas cuando se puede hacer en 40 horas y sobre todo reducir la jornada anual, que es donde debe tener impacto la reducción. Si queremos alcanzar a lo largo de la legislatura las 35 horas, el primer paso es implantar de manera inmediata las 37,5. 

Con una tasa del 7,68%, la tercera más baja del país, ¿rebajar el paro ha dejado de ser la prioridad en favor de un empleo de más calidad?

Ambas cuestiones son compatibles. Generar empleo de calidad debe ser una prioridad y por eso apostamos por un plan industrial, pero sigue habiendo 12.500 personas en desempleo, que estoy convencido de que la inmensa mayoría quiere trabajar y no puede. Por eso hay que incrementar los salarios en sectores que demandan mano de obra y el Plan de Empleo debe aportar soluciones a quienes quieren trabajar y no pueden. Incrementar los salarios es el camino. Es evidente que en algunos sectores la mayoría de empresas tienen beneficios millonarios.

Usted insiste mucho en la necesidad de un plan industrial. ¿Con qué medidas concretas?

Que lleguen nuevas inversiones puede resultar complejo, porque en los últimos años hemos vivido un proceso de localización de empresas importantísimas, llámese Electrolux, Lear o Tabacalera, pero tenemos que hacer atractiva nuestra región. Y eso se consigue generando las condiciones para que las empresas tengan las mejores condiciones y eso requiere que los polígonos industriales con suelo a precio atractivo, actualizar sus comunicaciones o poner en valor la recogida de residuos.

¿Con el foco en algún sector?

Hay que apostar por las fortalezas de la región, por sectores potentísimos, como la industria del vino, metal-gráfica, la manufacturera, bienes de equipo, auxiliar del automóvil...especialmente los sectores industriales es donde los empleos y salarios son mejores. Y hay que aportar por retener talento, porque no puede ser que formemos a los jóvenes en La Rioja, les demos una buena educación y acaben trabajando al otro lado del Ebro porque en las comunidades del entorno tienen mejores condiciones de trabajo. Y nos preocupa la vivienda, porque no es admisible que un joven que quiere emanciparse tenga que destinar el 70 por ciento de su salario al alquiler y que no haya un parque de vivienda social suficiente.    

 

El Gobierno saca pecho con la reactivación de suelo industrial en Calahorra y Alfaro. ¿Ve perspectivas de que sigan llegando empresas?

Es complicado que lleguen multinacionales como en los años 80 y 90, pero hay empresas riojanas que necesitan ampliar sus instalaciones y hay que generar las condiciones para que se mantengan aquí. Que lleguen de otras regiones y países puede ser una oportunidad, pero lo que hay que propiciar es que crezcan los sectores que ya son potentes. 

¿Hay que reactivar el pacto por las infraestructuras?

Por supuesto.  Ya le hemos trasladado al Gobierno que hay que actualizarlo, de forma que en el caso de la liberalización de la AP-68 son necesarios enlaces que la vertebren y seguramente no es necesario desdoblar toda la N-232 en la región. La salida hacia Zaragoza con una vía ferroviaria de alta velocidad debe ser una realidad en los próximos años y hay que potenciar el aeropuerto, sobre todo para atraer turismo. 

Al margen de la situación de incertidumbre en el sector vitivinícola, hay preocupación en el calzado. ¿Teme cierres y deslocalizaciones?

En el vino es indudable que habrá cierres de bodegas, porque la situación de las ventas es dramática. A través de la Interprofesional y del Consejo Regulador, tienen que tomar medidas para garantizar que el vino de Rioja sea lo que ha sido siempre y creo que habrá un proceso de concentración en grandes empresas. Pero aquí tenemos una particularidad que son las cooperativas del vino, que son la forma de vida de más de 12.000 agricultores y creo que a ellos es a los que hay que ayudar y cuidar, porque eso fija población y da vida a los pueblos. En el calzado se producirán cierres, como en todos los sectores. Pero creo que ambos tienen futuro, son señas de identidad y hacen productos de alta calidad y eso nos tiene que diferenciar. 

País Vasco y Navarra son economías muy dinámicas y Zaragoza atrae inversiones de miles de millones. ¿La Rioja pierde fuelle en el eje del Ebro?

Creo que no. La Rioja está bien posicionada en el eje del Ebro y tenemos oportunidades que hay que potenciar y seguramente el mundo del vino es una de nuestras señas de identidad que debemos exportar para atraer turismo, que en parte es el futuro del sector. Estamos rodeados de comunidades que han atraído inversiones, pero nada distinto a lo que pasa en nuestra región.

En 2024 se aprobó el Plan de FP y Empleo, pero sigue habiendo sectores que reclaman profesionales cualificados. ¿Qué está fallando? 

Algunos sectores, fundamentalmente del ámbito de las infraestructuras y sobre todo empresas industriales muy avanzadas, seguro que tienen problemas para encontrar mano de obra cualificada, pero esto es la ley de la oferta y la demanda y si pagasen mejores salarios no tendrían tantos problemas. 

La siniestralidad laboral no da tregua. ¿La panacea será la Estrategia Riojana de Seguridad y Salud en el Trabajo aprobada hace un mes?

Seguro que no es la panacea, pero sienta las bases para combatir la siniestralidad que llevamos años padeciendo. No puede ser que en 2023 fallecieran 14 personas trabajadoras en nuestra región, el año pasado siete y este año haya habido ya una. Los accidentes mortales son el ejemplo de que todos estamos fallando; y todos podemos hacer más. La estrategia tiene que reforzar la figura de los delegados territoriales de prevención y hay que poner más recursos en prevención y en la Inspección de Trabajo. Y creo que eso lo ha entendido el Gobierno. Hay que instalar la cultura preventiva en las empresas, porque ahora es el patito feo de sus prioridades. 

Hay una cierta idea de que los jóvenes están alejados de los sindicatos. ¿Qué dicen los datos de afiliación?

Los sindicatos gozamos de buena salud. Seguro que habremos cometido errores, pero no es menos cierto que hemos sufrido una campaña de descrédito por parte de algunos medios de comunicación y ataques furibundos de partidos políticos y medios de derecha y ultraderecha. Eso nos ha desgastado, pero pongo en valor que UGT en La Rioja está creciendo en los últimos dos o tres años y eso significa que vamos por el buen camino. En nuestro sindicato, en torno al 10 por ciento de la afiliación son personas menores de 35 años. Tener 10.000 personas que con sus cuotas permiten que nosotros podamos estar aquí es un orgullo.