Hay quienes al salir de la universidad se encuentran con una realidad totalmente diferente a la que esperaban. Durante años, las aulas han servido como refugio y trampolín donde adquirir los conocimientos necesarios que, posteriormente, servirían para poner en práctica en el trabajo soñado. Sin embargo, para muchos al cruzar la puerta al mundo laboral, la realidad aparece como un laberinto de puertas cerradas, requisitos inalcanzables y oportunidades que se desvanecen incluso antes de ser palpables.
En el estudio La empleabilidad de los jóvenes en España 2024 realizado por la fundación CYD queda reflejado que en sectores como la informática, la ingeniería, la industria y la construcción muestran mejores resultados en términos de demanda de plazas, empleabilidad y condiciones laborales, mientras que en artes, humanidades y servicios son quienes presentan más desafíos en cuanto a la demanda y estabilidad laboral.
En este sentido, uno de los mayores muros con los que se encuentran los jóvenes hoy en día es la paradoja de la experiencia donde se les exige contar con varios años trabajados para acceder a un empleo, pero muy pocas empresas están realmente dispuestas a dar esa oportunidad del primer empleo. Un círculo que relega a miles de recién graduados a la incertidumbre y a la precariedad como bien indica la presidenta del Consejo de estudiantes de la Universidad de La Rioja, Aroa Villoslada. Además, expresa que el problema a la hora de encontrar un trabajo no es la falta de experiencia o de preparación ya que la mayoría de los egresados tiene las competencias suficientes para desempeñar su labor, sino en que muchas empresas suelen aprovechar las prácticas universitarias en busca de «mano de obra barata y de ciclo rápido».
«La formación que te dan las empresas en las prácticas es bastante reducida, te dan todo en un par de días y el resto del tiempo es puro trabajo funcional», indica Villoslada haciendo hincapié en que por este motivo los graduados y graduadas cuentan con una experiencia sólida. No obstante,expresa la necesidad de reivindicar unas mejores condiciones laborales para evitar que sean «las propias empresas las que se aprovechen de situaciones de crisis o momentos en los que el paro se eleve y buscar gente, presionando las condiciones a la baja».
Efectos. Ante esta situación, Vanesa G-Urbina psicóloga en recursos humanos indica que a pesar de las dificultades, siempre hay mil puertas que se terminan abriendo, pero para ello destaca la importancia de «mantenerse proactivos» en la búsqueda de trabajo y nuevos proyectos. «Al principio puede ser complicado, pero todos hemos tenido otros trabajos que nos han aportado diferentes habilidades para afrontar los retos del mundo laboral», destaca. Por ello, considera que «tener alicientes, retos realistas y mantener una actitud positiva» es clave para manejar la frustración, el estrés y la ansiedad que puede generar esta situación, pero el tiempo siempre termina poniendo todo en su lugar.
«Te dicen que no has sido seleccionada, pero no el motivo»
Al principio, todo parecía seguir un guion establecido: universidad, prácticas y título. Cristina Villoslada salió al mundo laboral convencida de que todo su esfuerzo daría su fruto. Y, por un tiempo, así fue. Ha trabajado como monitora en campamentos y de educadora social, pero después llegó el vacío. Y aunque estaba encantada con estos puestos, lo que realmente anhela es encontrar un trabajo que se ajuste a sus estudios como trabajadora social. «La mayoría de ofertas exigen un año de experiencia, lo que limita mucho la posibilidad de acceder a estas», explica. Aun contando con más de un año de experiencia gracias a las prácticas universitarias, también considera que las empresas «no lo valoran».
«Te dicen que no has sido seleccionada, pero no sabes el motivo», expresa desencantada al no obtener ninguna explicación que le pudiera ayudar a mejorar. La frustración y la incertidumbre no han parado de crecer y queriendo saber si el motivo de ese rechazo es porque su perfil no les ha gustado, no valía para ese trabajo o buscaban otra cosa.
«Muchas de las ofertas que he recibido son para puestos que no tienen que ver con lo que he estudiado», destaca, pero no pierde la esperanza. Por ello, seguirá buscando y asegura que con el tiempo ha «abierto» su abanico a puestos relacionados con sus estudios aunque no sean como trabajadora social.