La Rioja es una comunidad que siempre ha apoyado mucho el desarrollo cultural, social y económico del Camino de Santiago. Este esfuerzo riojano se ha visto recompensado y esta ruta es uno de los principales pilares del turismo de la comunidad.
La creación de multitud de albergues es una de las formas con las que se ha demostrado dicho apoyo. En estos momentos, La Rioja cuenta con un total de 33 albergues municipales y privados.
Uno de estos está muy cerca de reabrir en marzo bajo el nombre de Ikagai en Navarrete, a la entrada del camino de Santiago, donde muere el Camino francés. Su gerente será Beatriz Díaz, una mujer natural de Huesca pero que ha vivido en muchos países hasta afincarse en el pueblo de Ventosa.
Este proyecto, que ha recibido el apoyo de YMCA, surgió a través de su anterior trabajo como agente de empleo de la mancomunidad de los pueblos de Moncalvillo. «Conseguí hacer la mediación entre los antiguos gestores que estaban aquí, y en ese momento, sentí que se paraba el tren delante de mi puerta para desarrollar algo que realmente me hiciera saltar de la cama todas las mañanas y me apasionara», destaca.
Díaz afirma que le encanta trabajar con personas de otros países. «La experiencia de poder dar a conocer nuestra cultura a personas de Corea, Japón o Estados Unidos es algo que me apasiona», subraya.
El albergue cuenta con capacidad para 43 personas que se podrán repartir en 4 habitaciones dobles y 3 dormitorios de 10, 15 y 10 camas respectivamente. «Somos el primer albergue que ven los peregrinos nada más llegar a Navarrete, tenemos la mayor capacidad para alojar personas, habrá bar y restaurante, y tenemos 5.000 metros cuadrados de parcela», destaca.
La gerente tiene varias ideas para realizar en dicha parcela. Quiere crear un espacio para niños pequeños donde hagan cursos o talleres, un espacio tranquilo con alfombrillas para yoga, mindfulness o meditación y plantar un huerto ecológico para ofrecer desayunos saludables para los peregrinos.
Filosofía. El nombre de este albergue proviene del concepto japonés Ikigai, que significa «tu razón de ser». «Este Ikigai se representa con un nudo que engloba cuatro conceptos que están a su alrededor, que son la pasión, la profesión, la misión y la vocación», describe.
Su ikigai va a ser este albergue pero «lo que me va a mover a trabajar es poder enseñarles a mis hijos todo lo que mis padres me han dado, como la posibilidad de estudiar, viajar, conocer y no quedarme en casa», admite.
«El mundo es maravilloso y solo hay que salir a descubrirlo», concluye Díaz.