Diálogo frente al conflicto

David Hernando Rioja
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El colegio Caballero de la Rosa instauró el proyecto Comunidad de Aprendizaje hace 13 años y solo han intervenido en un caso de acoso escolar. Los alumnos han aprendido a solucionar los conflictos entre ellos

Una niña participa en la asamblea que realizan semanalmente los alumnos en cada clase - Foto: Carlos Caperos

Diez simples pautas implementadas desde la niñez pueden conseguir erradicar en su totalidad o casi en su totalidad el acoso escolar. Estas ideas son tener espacios de diálogo, romper la ley del silencio, no quitarle importancia a los hechos, aprender a ser un buen amigo y a elegir a los amigos, aprender a decir que nos gusta que nos traten bien, apoyar a las víctimas, decir «no es no», ser valiente, saber que hacer cuando tratan mal a alguien y no querer ni apoyar la violencia.

Diez ideas que siguen al pie de la letra los alumnos del colegio Caballero de la Rosa ubicado en Logroño, en el que solo ha habido un caso de acoso escolar desde que se implementó este sistema hace unos 13 años. 

La secretaria del centro y coordinadora de convivencia, Patricia Esteban, explica que este colegio se basa en un sistema denominado Comunidad de Aprendizaje que se trabaja en todas las aulas que tienen, desde 1º de Infantil hasta 6º de Primaria. «Este sistema está basado en el diálogo, la prevención y la resolución pacífica de los conflictos», destaca.

La maestra de infantil y la coordinadora del proyecto de Comunidades de Aprendizaje, María López, explica que las clases convocan asambleas semanalmente para hablar y solucionar los conflictos que se han producido. «Los alumnos echan a una caja papeles con mensajes que marcan con un punto rojo si ha habido un conflicto que no se ha resuelto, con un punto verde para agradecimientos y un punto azul para propuestas», detalla esta profesional.

Las clases también cuentan con un club de valientes al que pertenecen todos los alumnos pero «el grupo tiene la potestad de sacar durante un corto periodo de tiempo a quien haya tenido un mal comportamiento», indica. «Esta idea se hace con el propósito de decirle a esa persona que su comportamiento no ha gustado, aunque se le quiera y se le pueda dar una segunda oportunidad», señala.

Inicios. Los inicios de esta Comunidad de aprendizaje sirvieron para que empezaran a salir problemas que «habían estado por debajo y que a lo mejor no se veían, pero darles espacio para hablar y herramientas para resolverlos les ayudó», resalta.

Esteban recuerda que el caso de acoso escolar que tuvieron lo resolvieron «de una manera muy proactiva porque se habló y no se escondió». «Hubo una niña que lo estaba pasando mal, así que se habló con el grupo, se les intentó explicar la situación, se siguió el protocolo de acoso y se habló con las familia», detalla.

Esta historia tuvo un buen final porque la niña no se fue del centro, ya que «muchas veces ocurre que la persona que se tiene que ir o huir es la víctima pero aquí se intenta que haya un apoyo hacia ella». «Está demostrado que lo que cambia una situación de violencia no suele ser el acosador ni la víctima, sino los espectadores. No hacer nada o reírse hace más grade ese acoso», asegura.

Las familias también son un parte importante de este proceso de lucha frente al acoso escolar. Este centro realiza una formación con las familias de los alumnos una vez al año para explicarles su filosofía contra el acoso y la trasladen a sus domicilios.