La Rioja activa 30 protocolos de acoso escolar en solo 5 meses

David Hernando Rioja
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Los casos producidos durante este inicio del curso 2024-25 ya superan a los que se produjeron en todo el curso anterior, cuando se registraron 24. Estos procedimientos no son la solución sino «una herramienta»

Un niño sufre en silencio sentado sobre la cama de su habitación. - Foto: Óscar Solorzano

El acoso escolar es una de las mayores lacras que existen en la sociedad. Casi uno de cada tres estudiantes en todo el mundo dice haber sido agredido físicamente al menos una vez a lo largo del año, y cada mes, el acoso afecta a uno de cada tres estudiantes, según la Unesco.

Un informe del Ministerio de Educación que realizó en el 2023 indica que un 9,53% del alumnado señala haberse sentido acosado y un 9,2% haber sufrido ciberacoso. Además, el 4,58% admite haber acosado alguna vez a un compañero, el 4,62% haber ciberacosado a una persona, y el 7,7% de las familias afirma que cree que su hijo ha sido acosado.

Dicho documento también dice que el 30,9% de los alumnos y alumnas ha comunicado a un profesor un caso de acoso cuando lo ha presenciado, un 20,17% lo hace lo traslada a un familiar y un 14,8% a un compañero. Otros datos son que el 9,83% de las personas encuestadas señala haberse enfrentado al acosador y el 7,17% no supo qué hacer durante el acoso. 

La Rioja lucha contra estas situaciones de acoso escolar activando unos protocolos de actuación. Los datos ofrecidos por la Consejería de Educación muestran que el número de protocolos activados en estos primeros cinco meses del curso 2024-25 asciende a 30, superando con claridad los 24 que se registraron en todo el curso anterior. Y en el curso 22/23 hubo un total de 33 expedientes.

La presidenta de la asociación contra el acoso escolar en La Rioja, Beatriz Burgos, advierte que la activación de un protocolo no es la solución, sino «una herramienta». El problema es que se empieza a dilucidar si se valora iniciar un protocolo de acoso cuando el acoso es «muy significativo» pero «esa valoración se echa para atrás con la excusa de que no hay intencionalidad porque los niños no tienen esa maldad», denuncia.

Esta asociación reivindica que las instituciones y los colegios deben actuar desde que aparece un primer caso de acoso porque «no se tiene que dar ninguno». Varios motivos por los que el acoso escolar se produce se deben a que «ha habido negligencia de parte de alguien o el adulto no ha sabido dirigir la gestión emocional de los chavales, tanto de la víctima como de los agresores y del grupo».

Burgos recuerda que antes de calificar un caso como acoso escolar hay otros dos niveles, el preventivo y el intermedio. «Hasta llegar al tercero hay muchos pasos que se han dejado de abordar por parte de colegios, vecinos, familias u observadores», critica.

Esta experta asegura que todas las personas implicadas en el acoso escolar son víctimas, desde los agredidos hasta los observadores porque «se acostumbran a una violencia normalizada» y los agresores porque «no tienen consecuencias de sus actos y son víctimas de una realidad propia».

Una realidad del acoso es que hay niños que no son consecuentes de sus actos y tienen una mala gestión emocional. «Hay que ayudarles a quienes hacen la vida imposible a otro porque no puedes permitir que un niño insulte a otro y pensar que ese niño está bien».

La prevención para que no haya acoso escolar tiene que empezar desde el nacimiento, ya que el acoso no comienza en el instituto sino que «viene de atrás en los centros escolares». La edad culmen del acoso escolar, según los estudios, está en cuarto de primaria. «Cuando un niño no está bien busca estrategias para llamar la atención, así que si le ha ido bien dar collejas a un chaval y no le para nadie, eso va a ir a más», asegura.

solución. Una posible solución para luchar contra este problema es impulsar la prevención en la intervención familiar. «Siempre abogo por la organización de escuelas para padres, como se hacen en maternidad para preparar el embarazo. Si vas a tener un hijo en casa, que sepas las pautas educativas mínimas», indica Beatriz Burgos.

Esta profesional señala que un error común entre muchos padres es pensar que «lo van a arreglar cuando su hijo sea más mayor», pero «es al revés, ya que cuanto más mayor es, más difícil es. Los niños necesitan limites para sentir seguridad», apunta.

Otra situación que hay que evitar es que el menor acosado sea quien se tenga que cambiar de colegio, ya que «les estamos enseñando una estrategia de huida». El problema tampoco se soluciona de esta forma porque «el acosador puede volver a hacerle lo mismo a otra persona», advierte.

Burgos también avisa que las redes sociales son un peligro, ya que «multiplican por mil el acoso escolar». «Un niño puede ser acosado sin descanso todos los días de la semana con las redes sociales, ya que se esparcen rumores o se roban identidades», lamenta.

Otro aspecto a tener en cuenta es la intermitencia en el acoso, ya que puede ser muy dañina. El acoso puede que se consiga parar por un tiempo pero «el acosador puede volver a actuar más tarde con más fuerza que antes» alegando que se ha chivado o que le han castigado por su culpa.