El próximo domingo 22 volverá a ser para la mayoría de los 49 millones de españoles el día de la salud, aunque habrá un reducido número, con suerte algún riojano, al que sonreirá la diosa Fortuna a través de los bombos de la lotería y las voces de los niños de San Ildefonso. Y méritos habrán hecho, porque los riojanos volverán a situarse, un año más, entre quienes más tentarán a la suerte. En concreto, Loterías y Apuestas del Estado le ha consignado a La Rioja 36,4 millones de euros para un sorteo que arranca la Navidad, un 4,4% más que el año pasado, lo que supone 112,8 euros por ciudadano, una cantidad solo inferior a Castilla y León y Asturias. Aunque cierto es que todo no se juega -el año pasado fueron 102, 52 euros por riojano-, la media nacional no llegó a 70 euros.
Carlos Ruiz, delegado de la Lotería Nacional en La Rioja, confirma que no solo los riojanos son los que compran boletos, sino que en localidades como Haro o Ezcaray, que reciben gran afluencia de visitantes, se registran muy buena venta entre julio y septiembre.
La particularidad de este año, como suele ser habitual con los territorios que han sufrido alguna catástrofe, se buscan los números que también se distribuyen en Valencia. «Donde hay una desgracias de esa magnitud es donde se compran números y se acaban enseguida», relata Ruiz, que señala que los números 5, 7 y 13 son las terminaciones favoritas para los españoles, que este año han incorporado el 29, fecha de la dana. Confirma las impresiones de los responsables de las 22 administraciones y estima que entre el 70 y el 75% de las ventas de lotería se realizan en la de Navidad y desecha por competo que la Inteligencia Artificial pueda determinar cuáles serán los números premiados. «Y tampoco un vidente», señala bromeando el delegado de loterías, que cuenta que la IA ha vaticinado tres números premiados, «que ya se han agotado». Ahora bien, recuerda que en el bombo entran 100.000 y constata que en la famosa administración de Doña Manolita en Madrid «toca más porque vende más».
Ruiz, que destaca que los décimos no han subido el precio en 22 años, reconoce que, al igual que el resto de los españoles, juega a la lotería, cambia con compañeros, familia y amigos y espera que este año, el sorteo, más riojano que nunca -el protagonista del anuncio de la lotería, Amadeo Martín, es de Villamediana-, la suerte sonría a esta tierra.
«Estuve la semana pasada con él y contaba que es impresionante la fama que ha alcanzado; ¡a ver si nos toca algo por aquí!», desea el delegado de loterías, que rechaza la afirmación de que «nunca nos toca nada» y recuerda el 'gordo' de Calahorra el primer año del euro.
Adolfo Ortiz Amézaga. Lleva solo tres años al frente de una administración de lotería -en concreto la suya hace la número 13 de las 13 que hay en la capital- y apunta que las ventas marchan a buen ritmo, como siempre en Navidad. Aunque, eso sí, hasta el último día -la venta está abierta hasta la víspera del sorteo, que tendrá lugar el domingo 22- no se podrán ofrecer cifras definitivas.
Dos son, según su experiencia, las particularidades que marcan la campaña de 2024, la intervención del ChatGPT y la fatalidad acaecida en Valencia.
Cuenta que la Inteligencia Artificial (IA) predijo el premio para un número del que tenían una serie en venta en su administración -en concreto el 20204, con gran coincidencia con el año en curso- «y comenzaron a llamarnos de Galicia, de Andalucía, de Extremadura... tuvimos que desconectar el teléfono; para 10 décimos que teníamos nos estaban bloqueando todo», cuenta Ortiz.
La otra gran singularidad de es te año es el deseo de comprar boletos de Valencia. «La mitad de la lotería de España se ha vendido allí», cuenta el lotero, que informa de despachaban un número, que coincidía con el de una administración de Torrent, «y nos lo han abrasado» Ubicada en Vara de Rey 4, ayer era palpable la afluencia continua de 'jugadores', tanto de primitiva o quinielas, como de quienes querían adquirir décimos para Navidad, bien procedentes de asociaciones, organizaciones o particulares.«Hacemos participaciones para colegios, empresas... todo el que quiera», relata Adolfo, que ha jugado «más que nunca» en el año que ha fallecido su padre. «No se puede quejar» de cómo van las cosa y confirma que la de Navidad es el «70% de la empresa», afirma el responsable de una administración al que le ha tocado la lotería, pues será padre en marzo.
Ángel Alda. Es un veterano. Fue su madre, Carmen Alda Lumbreras, la que abrió la administración de lotería el 12 de junio de 1973, por lo que rebasó el año pasado el medio siglo, experiencia que le da suficientes razones para afirmar que la venta de la lotería de Navidad es un fenómeno que se mantiene estable a lo largo del tiempo, «La clientela es fija y seguimos en la misma línea que el año pasado, bien», relata Alda, que coincide con su colega en que la cifra que despacha en estas fechas supone «tres cuartas partes» del volumen anual de ventas. Confiesa que vende «mucha lotería» y ha otorgado numerosos premios a lo largo de los años, entre ellos, el 'gordo' de la Navidad de 2014 o el primero de la lotería del Niño de 2022. «Nuestro prestigio reside en los premios que damos», argumenta el lotero, que reconoce que a mayor cifra de premios, más ventas, circunstancia que, a su vez, otorga más posibilidades de resultar afortunado.
Apunta que el 5, el 7 o el 9 son números muy solicitados con carácter general -los impares atraen más atención que los números pares- y son el 0 y el 1 los menos queridos por la clientela. Coincide en que la lotería de Valencia ha sido muy demandada y contaban con décimos de la capital levantina.
Como el resto de administraciones, distribuye décimos a empresas, agrupaciones, equipos de fútbol... y no detecta variaciones a la baja. «Todo el mundo hace; es una tradición que se sigue respetando», afirma Alda, que recuerda que su abuela ya jugaba a la lotería «a ver si podía comprar un piso». Él también juega -normalmente intercambia con amigos- aunque asegura bromeando que nunca le ha tocado nada «gordo».
Viviana. Confiesa que «le encanta» la lotería de Navidad. «Creo en ella y eso que mi marido siempre me dice que toca poco», cuenta entre risas. Y razones no le faltan porque hace un par de años fue agraciada con el primer premio, el 'gordo'; ahora bien , fue muy repartido. «Lo compartí con otras 14 personas», cuenta esta chica, que recuerda que fue una de sus amigas la que adquirió un décimo en la estación de Madrid Reconoce que compra sola, comparte con amigas, la familia, además de comprar el del trabajo -en su caso, el San Pedro- «Todos los años digo que no voy a comprar tanto, pero comienzo a pensar, ¿y si cae?, y ya he caído yo, porque ya he comprado», relata bromeando.
Calcula que, entre una cosa y otra, suele gastar 200 euros, confiesa que no es supersticiosa y no tiene preferencia por ningún número en particular. «El que toca», señala Viviana, que desea mucha salud a todos porque apunta que su trabajo en el hospital le lleva siempre a pensar «que tengamos salud, la familia al lado e, igual, al año próximo, cae».
Javier Fernández. Adquirió ayer lotería de Navidad, cuenta que «siempre» participa en el sorteo. Además, confiesa que suele comprar de vez en cuando para la del sábado y la Primitiva. Ahora bien, y como casi todos los españoles, el gran desembolso se realiza para el que tendrá lugar el día 22. «Coges en un sitio, en otro, participaciones, cinco euros, otros cinco, y vas amontonando», reconoce este señor, que apunta que suelen adquirir las que les ofrecen las tiendas de las que son clientes habituales. Su mujer, Laura Llorente, comparte lotería con sus amigas y ambos con la familia, aunque reconocen que nos les han tocado nunca cuantías mayores que «lo puesto».
Sin preferencia tampoco por ningún número, ayer fue la excepción, y Javier se había inclinado por un décimo cuyas dos últimas cifras son 88, algo que no «había hecho nunca».
«Es una locura y, aunque no quieras acabas cogiendo, porque compartes con hermanos,...», afirma la pareja, que calcula que acabará gastando unos 200 euros.