La ley del ex decide el derbi en La Planilla

Gonzalo Ortega
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El gol de Íñigo Zubiri eleva al Calahorra y lo saca de los puestos de descenso mientras que alarga la mala dinámica de la UD Logroñés, que se aleja de los playoff

Íñigo Zubiri, capitán rojillo, celebra su gol en la segunda parte. - Foto: CD Calahorra.

Por encima de todos, se erigió Íñigo Zubiri. El defensa central del Calahorra aprovechó una falta lateral para rematar a placer dentro del área pequeña un balón al fondo de las mallas. La defensa blanquirroja se olvidó de marcar al central y este se encargó de cumplir con la ley del ex, esa ley no escrita que dice que un jugador, cuando se enfrenta a su exequipo, será su verdugo y le castigará con un gol en contra. Un gol que le valió al Calahorra para abandonar los puestos de descenso y ascender hasta la undécima posición, si bien la UD Logroñés se estanca en esa séptima posición y se aleja de unos playoff que ya ve a cinco puntos de distancia.

FICHA TÉCNICA: 

CD CALAHORRA. Brais Suárez; Garro, Zubiri, Jon Vega, Hualde; Ballardo (Javi Bueno, 79'), Javi Cobo (Eduardo Joel, 79'), Júnior (David Sánchez, 66'), Chus Villar, Diego López de Haro (Aparicio, 66') y Etxaburu (Salinas, 55').

UD LOGROÑÉS. Kike Royo; Yasin (Mateo, 84'), Monreal, Joao Dias, Iñaki (Enzo Facchin, 69'); Garrido (Barrero, 62'), Caballero (Gualda, 84'), Curro Bonilla, Riki (Agüero, 69'), Madrazo y Lupu.

ÁRBITRO. David Ruiz Martín (Madrid). Amonestó a los jugadores locales Junior y Chus Villar, así como a los visitantes Iñaki, Monreal y Joao Dias.

INCIDENCIAS. Partido disputado sin incidencias en La Planilla, correspondiente a la vigesimoséptima jornada de Segunda RFEF.

Pudo ser por respeto. Pudo ser por la delicada situación que atraviesan ambos equipos, muy alejados de las expectativas al comenzar la temporada. Pudo ser por miedo a cometer errores que costaran un gol. Pudo ser por falta de gol. Pudo ser por diversos factores. Pero la primera mitad terminó con un único tiro a puerta, de Madrazo en el segundo minuto del descuento. 45 minutos de imprecisiones y ningún equipo que mandase sobre el terreno de juego.

Arrancó el duelo en el minuto cinco, puesto que apenas habían pasado dos minutos cuando el juego quedó interrumpido por más de tres minutos por un corte en el pómulo de Etxaburu. Y pese a la poca acción, esta se desarrolló casi en su totalidad en el campo de la UD Logroñés. No por mérito del Calahorra, sino por demérito propio. El conjunto rojillo volcó su juego en campo rival, presión incluida, y con el bloque alto no dejaba a los de la capital riojana salir de la medular.

Obligados a construir jugada, los de Yayo Urzay erraron dos veces en salida de balón, pero no fue lo suficientemente preciso el conjunto local como para castigarlo. A través de los saques de esquina también tuvo opciones el Calahorra, pero siempre fueron despejados por la multitud blanquirroja.

Enfrente, la UD Logroñés tuvo dos acercamientos con peligro. Ambos por banda izquierda y en una posición similar. Con Iñaki constantemente lanzando desmarques en el carril izquierdo llegó el peligro para la UDL, aunque adelantarse conllevara sus riesgos, como la amarilla que recibió en el minuto ocho por cortar una carrera de Chus Villar.
Fueron dos faltas en el costado izquierdo del área lo más cerca que estuvieron los visitantes de ver puerta. La primera buscó Caballero la escuadra pero se marchó desviada y la segunda terminó con centro de Iñaki a la cabeza de nadie. Cuando el primer tiempo agonizaba, llegó ese tímido disparo de Madrazo desde la frontal, demasiado centrado y sin problemas para Brais Suárez. Sin moverse el marcador llegó el intermedio.

Hubo llamada al orden en el descanso. Sobre todo, por el aumento de intensidad por parte de los 22 protagonistas, a quienes se les pareció recordarles que el empate valía más bien poco en un partido así. Fue algo mejor la UD Logroñés en los primeros compases del segundo tiempo. Al menos, la propuesta de querer ir a por el gol era mejor que en la primera mitad. Duro 12 minutos.

El tiempo que tardó Zubiri en hacer buena una falta lateral que forzó Salinas en un pelotazo que procedía de los guantes del meta gallego. Pegado a la línea de banda, un saque de esquina algo más alejado lo hizo bueno el cabezazo inapelable del navarro a la escuadra. Se cumplía la ley del ex, y de qué manera le iba a condenar.

El gol, en la primera gran ocasión del encuentro, en el primer tiro a puerta con verdadero peligro, inauguró el marcador. Los pequeños detallen marcan la diferencia, dicen los entrenadores. Se entiende que esto es a lo que se refieren con los detalles. El detalle de que a la zaga blanquirroja se le olvide el poderío aéreo de un corpulento central que no perdonó rematar libre de marca dentro del área pequeña. Un pequeño gran detalle. A partir de este momento, fue 1-0 'y a guardar'.

No ocurrió mucho más de lo que había venido pasando hasta el momento. La UDLogroñés intentó reaccionar, pero es difícil hacerlo cuando llevas cuatro jornadas consecutivas sin ganar y la necesidad por hacerlo corre en tu contra. Más aún si vas por dabajo en el marcador. Se hizo con la posesión, como es lógico, e intentó embotellar a un Calahorra que despejaba todos los centros laterales y no permitió al conjunto capitalino entrar al área en ningún momento. Solo remató en el último minuto, un centro pasado de Barrero al segundo palo que encontró el remate de cabeza picado de Lupu y que obligó a Suárez a palmear a saque de esquina.

Terminó el partido y los tres puntos se quedaron en La Planilla, como hace exactamente un mes contra la Real Sociedad C. Tres más para un Calahorra que sigue en la pomada de la zona baja aunque con la cabeza fuera de los puestos de descenso y quinta jornada consecutiva de una UD Logroñés que pinta bastos.