Cuidando ancianos, limpiando edificios, detrás de la barra del bar, trabajando en todo tipo de comercios o en cadenas de producción. La presencia de las mujeres extranjeras en los entornos laborales ha ganado gran protagonismo en los últimos años en los que la digitalización, el envejecimiento de la población y los significativos cambios en los métodos productivos han provocado un sustancial cambio en el mundo del trabajo. Según la EPA correspondiente al cuarto trimestre de 2024, el total de población extranjera en España de 16 y más años es de 5,7 millones de personas, de las que el 68,5% son población activa; de ellos el 46,2% son mujeres y el 53,8% hombres.
En La Rioja se contabilizan 46.734 personas extranjeras, de las cuales, aproximadamente 36.468 (el 78%) tienen edad laboral. Dentro de este grupo, las mujeres migrantes tienen un peso muy destacado, desempeñando un papel clave en áreas fundamentales como los cuidados, la hostelería, el comercio o los servicios esenciales.
Además, las mujeres representan el 50% de la fuerza laboral migrante en La Rioja, comunidad que, según el informe que publica trimestralmente el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE), presenta la mayor tasa de actividad entre la población extranjera, el 77,9%. Encabeza, además, el porcentaje en el caso de los varones, con el 89,7% y ocupa el segundo puesto en mujeres, con el 66,1%, solo por detrás de Madrid y cerca de seis puntos superior a la media, del 60,4%.
Por lo que respecta al empleo, al cierre del año solo gozaban con mayor nivel de ocupación las mujeres migrantes madrileñas y cántabras, y eran el 54,2%, mientras que la media del país se queda por debajo del 50%, en concreto, el 49,7%. En cuanto a la tasa de paro se eleva al 18%, en este caso ligeramente superior a la media, del 17,8%, aunque solo hay menos paradas en los dos archipiélagos, Madrid, Cataluña y Castilla y León.
Estas cifras se mueven en consonancia con el incremento de su peso en el ámbito laboral, gracias al hecho de que el número de mujeres migrantes en edad de trabajar en La Rioja ha crecido un 30% en la última década y suman ya 18.417. Así lo constata el 12 informe #EmpleoParaTodas: la mujer en riesgo de exclusión en el mercado laboral, que ha elaborado el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco con motivo de la celebración hoy del Día Internacional de la Mujer, que dirige este año el foco a la mujer migrante en el mercado laboral.
El informe constata que el número de extranjeras potencialmente activas supone el 18% del total de féminas en edad de trabajar en esta comunidad, un porcentaje que era del 14% hace una década y del 9% en 2004. Frente a esta pujanza, se constata el claro declive de las nacionales en edad de trabajar, de las que se contabilizan un 3% menos que hace diez años tras experimentar una disminución de 2.357 personas en el último decenio, mientras que las de origen extranjero han aumentado en 4.267.
Misión imposible. El informe de la Fundación Adecco constata que en España, se contabilizan 2,5 millones de mujeres migrantes en edad laboral, con un peso muy significativo en sectores como el cuidado, la hostelería o los servicios, ámbitos de gran presencia también en La Rioja. De hecho, calcula que si abandonaran el mercado laboral, el número de ocupadas en la economía riojana se reduciría en 9,600 y caería hasta las 57.300. Incluso, si todas las desempleadas de nacionalidad española ocuparan esas vacantes, quedarían sin cubrir 3.825 puestos de trabajo, que desempeñan actualmente mujeres extranjeras.
«El mercado laboral no puede entenderse sin la contribución de las mujeres migrantes», apunta Begoña Bravo, directora de Inclusión de la Fundación Adecco, que argumenta que en un contexto de invierno demográfico, con una población cada vez más envejecida y una reducción de la fuerza laboral nativa, su presencia responde a una necesidad estructural y es clave para garantizar el crecimiento económico del país. La entidad informa de que las estimaciones apuntan que en los próximos 15 años podrían llegar a nuestro país 2,5 millones de extranjeras, de las cuales el 78% (1,9 millones) serían potencialmente activas. A pesar de su protagonismo, su exposición a la economía sumergida y a la precariedad es muy elevada: cerca de 9 de cada 10 mujeres extranjeras en España, y paradas (86%) considera aceptar empleos en la economía irregular o sumergida.