En el Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja situado en Igea, más concretamente en su laboratorio, el tiempo se mide en fragmentos de hueso y en capas de sedimento que, con tiempo y paciencia, se desprenden con una gran precisión quirúrgica. En el corazón del centro, un equipo formado por la restauradora Alba Marco y los paleontólogos Adrián Blázquez y Diego Escanero, trabajan para rescatar del pasado, los restos de un dinosaurio descubierto en el yacimiento de Virgen de Villar-2.
Desde que comenzó la excavación en 2022, los especialistas han extraído cuidadosamente todos los huesos que han podido de la matriz rocosa que lo ha envuelto durante millones de años. Sin embargo, este solo es el primer paso porque todavía les queda mucho trabajo por delante. En el laboratorio cada pieza debe ser limpiada, consolidada y, en algunos casos, reconstruida como un enorme rompecabezas prehistórico. «Los huesos los tenemos que ir separando según van apareciendo porque no aparecen en posición de vida, sino que están revueltos, rotos y de diferentes tamaños», explica Escanero.
El proceso es meticuloso y requiere de mucho tiempo. Para encontrar un yacimiento, los especialistas explican que es fundamental «salir al campo y hacer prospecciones». No obstante, también indican que en muchas ocasiones se han descubierto de «forma casual» o los propios vecinos del pueblo conocedores de algunas zonas, son los que «han encontrado restos y han contactado con el centro».
«Aunque hay una parte que sí puede ser suerte de estar en el lugar adecuado y en las condiciones propicias, tenemos muy claro qué materiales y qué edad tienen las rocas, y, por lo tanto, las probabilidades de encontrar dinosaurios», asegura Blázquez, destacando que al guiarse por las edades de rocas pueden «acotar la suerte». Y una vez hallada la extensión que es más proclive a contar con fósiles, el yacimiento o el nivel donde haya muchos restos, se organizan las campañas de excavación.
Dichas campañas las llevan a cabo en verano donde tratan de recuperar «todo lo posible, incluyendo rocas porque en el campo nunca se puede limpiar del todo los huesos», indica Blázquez. Por ello, los bloques de roca que contienen fósiles de mayor tamaño son trasladados al laboratorio con una protección especial a la que denominan como 'momias' en el que los huesos quedan envueltos y protegidos con papel de aluminio y posteriormente con escayola, poliuretano o cartón. En el caso contrario, cuando se tratan de piezas más pequeñas no hace falta este tipo de protección ya que sería suficiente con «una gasa y dejando matriz o roca que la proteja».
Una vez comienza la labor en el laboratorio, los restauradores comienzan a liberar los huesos y eliminar la roca adherida al fósil a través de distintas herramientas neumáticas como los vibroincisores que se encargan de expulsar aire a presión para despegar el sedimento sin dañar la estructura ósea.
En algunos casos, el bisturí se convierte en la mejor herramienta para retirar las capas más finas de arcilla adherida. En este sentido, junto al percutor aunque son dos instrumentos sencillos, son igual de necesarios, pero Marco destaca que «hay que tener cuidado de no llevarse el hueso». Asimismo, remarca la importancia de «las resinas para las uniones» ya que en muchos casos se encuentran con huesos fracturados y una parte de su labor consiste en volver a juntarlos y reconstruir su forma en vida para el posterior estudio.
En este sentido, existen diferentes resinas a utilizar en función del tamaño de los huesos ya que algunas de ellas aportan más estabilidad, pero lo que tienen claro es que siempre buscan la reversibilidad. Esto se debe no solamente para su fácil manipulación, sino porque también tienen muy presente que en el futuro puede ser necesario volver a separarlos y de esta manera lo garantizan.
Actividad actual. Ahora en su labor, el equipo destaca que los huesos que están rescatando pertenecen a un espinosaurio y «están saliendo bastante completos y en buen estado» algo que resulta beneficioso para su posterior estudio. «Cuantos menos fragmentos haya, menos problemas da para restituirlos a la posición anatómica original», señalan los expertos.
Uno de los mayores retos que encuentran en su trabajo de restauración es identificar cada uno de los fragmentos y determinar el lugar al que pertenece en la anatomía del dinosaurio: «Muchas veces aparecen huesos que no sabemos exactamente a qué parte del cuerpo pertenecen».
A pesar de todas las dificultades que puedan encontrar, tienen buenas perspectivas y esperan que cuando finalicen el resultado sea positivo. Y aunque expresan que todavía les queda mucho material por estudiar, las estimaciones iniciales indican que este podría ser uno de los esqueletos más completos encontrados en la zona de este tipo de dinosaurio. Por el momento se puede decir que todo lo que están descubriendo «pertenece al mismo individuo porque no hay huesos repetidos», detallan.
La labor en el laboratorio no solo permite recuperar fósiles, sino que también aporta información clave para la ciencia ofreciendo pistas sobre la biología y la evolución de estos gigantes del pasado. En este sentido, reconocen que todavía les queda bastante tiempo para terminar con su trabajo actual.
Con cada hueso recuperado, el equipo paleontológico riojano no solo reconstruye los distintos esqueletos, sino que devuelve a la vida un capítulo perdido de la historia de la Tierra.
Un documental de los dinosaurios proyecta a La Rioja al mundo
El pasado 6 de enero, el canal DMAX estrenó en su serie Bestias del pasado un documental centrado en los dinosaurios espinosáuridos y fue la paleontología de La Rioja la protagonista del mismo. En esta pieza audiovisual, producida por Windfall Films y de emisión internacional, se exploran excavaciones arqueológicas que revelan secretos de criaturas extintas y que han puesto a La Rioja en el podio de la investigación paleontológica mundial. El equipo explica que querían hacer un episodio centrado en estos dinosaurios y se interesaron en La Rioja al publicar la nueva especie Riojavenatrix lacustris, así que incluyeron el yacimiento Virgen del Villar-2. Gracias al documental se muestra el trabajo real de los paleontólogos, desde el uso de picos y martillos hasta el minucioso proceso de excavación. Si bien algunos detalles se perdieron en la traducción, el equipo está satisfecho con la proyección de la región y el reconocimiento de su gran labor. «Para nosotros es importante aparecer en estos medios porque tienen un gran alcance», concluyen los expertos.