Maristas, Residencial Garnacha, City Concept, Residencial Marqués de Larios o Trinity Gardens. Más de una docena promociones, de las que las que al menos 10 se ubican en Logroño y dos en Lardero, tienen algún piso en venta en La Rioja.Se trata de nuevas viviendas que no tardan en encontrar comprador ante el elocuente parón en la construcción que se produjo tras la explosión de la burbuja inmobiliaria a finales de la primera década del siglo XXI, y que alcanzó sus abismos más profundos hace diez años.
En el último sexenio, y a falta de contabilizar diciembre de 2024, en esta comunidad se han construido más de 4.000 viviendas -entre pisos y unifamiliares- y se han visado expedientes para levantar más de 4.350, de las que 454 lo fueron el año pasado; 366 fueron autorizaciones para bloques de viviendas.
A pesar de ser la cifra más baja en seis años, y según la información del Colegio de Arquitectos, supuso un incremento del 18% de la superficie visada con fines residenciales.
El secretario general de la Asociación de Empresarios de la Construcción, Promoción y Afines de La Rioja (CPAR), Juan Ramón Liébana, califica, a pesar del descenso, los datos como positivos, porque entiende que supone la ratificación de una tendencia positiva que se lleva manifestando varios años.
Oferta/demanda. «Hay un crecimiento sostenido y sostenible», argumenta Liébana, que apunta que la cifra de visados de obra nueva se compensa con la más alentadora de certificados de fin de obra, que supusieron, según la información que facilita el Ministerio de Transportes, 224 viviendas. El representante de la patronal señala que se produce una «alineación de oferta y demanda», que se construye lo que la sociedad requiere y apunta, eso sí, que, a pesar de que «se está vendiendo sobre plano», la prudencia guía los pasos de los promotores, que no inician la segunda fase de una gran promoción si no se ha vendido la primera.
En el mejor año para el sector de la edificación en nuestro país desde 2019, la superficie visada para rehabilitación de carácter residencial en esta comunidad presentó una subida aún mayor, del 27,3%, después de que en La Rioja se haya autorizado la reforma de -a falta de diciembre- un total de 1.353 -135 el año pasado-, con la cifra más elevada -208- en 2019, año prepandemia, ajeno, por tanto, a los fondos europeos para la recuperación.
En cuanto a la superficie visada para rehabilitación residencial y no residencial, la tendencia también ha sido positiva, con un notable incremento del 60%. En el otro extremo, en el ámbito de la obra nueva, la superficie visada de carácter residencial y no residencial ha experimentado una mengua del -3,34%.
Ángel Carrero, decano del Colegio Oficial de Arquitectos de La Rioja (COAR), reflexiona que el año fue bueno en su conjunto, después de un ejercicio de 2023 que comenzó a torcerse desde agosto. «El pasado ejercicio, en cambio, la situación comenzó a mejorar tras el verano, tanto para uso residencial como no, tanto para obra nueva como rehabilitación», resume Carrero, que destaca que los datos que ofrece el Colegio son una referencia certera de cómo van las cosas.
En nuestro país, la superficie visada para obra nueva y rehabilitación se ha situado en 35.317.479 metros cuadrados. Según las estadísticas de los Colegios de Arquitectos, supone un incremento del 7% respecto a 2023 y del 5% en relación con 2019.
Rehabilitación. Ángel Carrero pone el foco en la rehabilitación, que destaca que supuso más de 30% de los metros cuadrados sobre los que se intervino en La Rioja el año pasado. Reflexiona que, a pesar de no alcanzar niveles deseables, se consta que esta actividad comienza a adquirir relevancia. No obstante, el decano de los arquitectos introduce un pero a esta consideración, la menor incidencia de la rehabilitación en la construcción residencial. En este contexto, achaca la responsabilidad de esta escasa incidencia a una discutible gestión de los fondos europeos previstos para esta finalidad, que no están logrando los objetivos propuestos y desaniman a los ciudadanos.
«Se está haciendo muy poca obra nueva y su falta debería compensarse con la rehabilitación, una meta que no se está alcanzando», argumenta Carrero, que entiende que esta carencia no contribuye a paliar la constatable escasez de vivienda.
El arquitecto reflexiona que la rehabilitación es la manera más rápida de poner vivienda en el mercado y destaca que son necesarias las ayudas para evitar también las infraviviendas ante la necesidad de que todo el mundo disponga de una casa digna.
Juan Ramón Liébana, secretario general de la patronal de la construcción, coincide con el presidente del Colegio de Arquitectos en que los fondos europeos no están llegando con la fluidez requerida. «El problema con la rehabilitación es que es compleja y cara», considera el representante de CPAR, que entiende que la gestión de estas cuantías no ha sido la más adecuada. «Se ha hecho muy mal», entiende el secretario general de las empresas de la construcción, que culpa, principalmente, al gabinete de Concha Andreu.
«El plazo de adjudicación concluye en diciembre y ahora hay muy poco margen», apunta Liébana, que argumenta que la actuación regeneradora desarrollada ha transitado por caminos fáciles, «cambio de bañera por ducha» y ha dejado aparcadas actuaciones que requieren más dinero, debido, entre otros factores, a que los fondos europeos «no se han canalizado correctamente».
Menciona, además, la existencia de un problema de carácter normativo e insiste en sus críticas hacia una legislación «obsoleta», que no favorece la rehabilitación profesional. «Si tengo que intervenir en un edificio completo, no pueden prohibirme la ocupación de la vía pública; es algo necesario si hay que hacer la envolvente térmica en un edifico completo», informa Liébana, que señala también la exigencia de cumplir diferentes parámetros que no se adecuan a la Ley nacional de suelo y rehabilitación de 2015.
Interés por construir. Destaca que promotores y constructores muestran interés por edificar nuevas viviendas y así, destaca, lo ha puesto de manifiesto la oferta del Ayuntamiento de Logroño para levantar pisos asequibles, que ha sido recibido con interés por las empresas.
El decano del COAR argumenta, igualmente, que el déficit de vivienda obedece también a otras circunstancias, como a la falta de un plan general en Logroño, que no «genera nuevo suelo», por lo que no se dispone de terreno para construir nuevas viviendas y «no se hace porque no salen los números».
Ángel Carrero analiza, al respecto que un Plan General Municipal, que en 2024 cumple 40 años, lastra también la actividad de las constructoras, precisamente, por esa escasez de terreno. «Se plantean agendas urbanas, se proponen rehabilitaciones, pero los planes generales no salen adelante y se frena la obtención de suelo», razona el decano de los arquitectos riojanos.