A las órdenes de la ciudad

Bruno Calleja Escalona
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La Residencia Militar de Avenida Bailén se mantiene, tras 80 años, como alojamiento castrense. Nació para hospedar a oficiales y suboficiales solteros destinados en Logroño

La Residencia Militar ha resistido bien el paso del tiempo y mantiene su estructura prácticamente igual que cuando se inauguró en 1945. - Foto: Archivo de Taquio Uzqueda

La presencia militar ha sido notable en la historia de Logroño, dada su posición estratégica junto a la frontera con el Reino de Navarra. En tiempos más cercanos, en el XIX, la presencia de soldados en la ciudad se convirtió en algo más común por las circunstancias bélicas de ese siglo.

Ese componente castrense se materializó en la construcción de la base aérea de Agoncillo y de cuarteles en la capital, que luego fueron desapareciendo con el desarrollo urbanístico, aunque aún quedan inmuebles militares, como la Residencia Militar, en la céntrica Avenida Bailén.

Más atrás en el tiempo, en el siglo XVI, las nuevas técnicas de artillería obligaron a los ejércitos españoles a modernizar sus ciudades. En Logroño, tras el cerco francés de 1521, las murallas medievales dieron paso a otras más sólidas, con nuevas defensas, como los revellines. Aquellos sólidos muros, de los que hoy apenas quedan unos metros, dieron paso entre 1861 y 1862 a un Logroño moderno. 

Al este y oeste de la ciudad se edificaron dos importantes cuarteles que acogían a los militares acantonados en la ciudad y que antes ocupaban conventos desamortizados, como Valbuena o La Merced.

Las mejoras y avances militares pusieron el punto de mira en Logroño para crear en su entorno la base aérea de Agoncillo, lo que hizo que en 1924 el Consistorio facilitase terrenos al Ministerio de Guerra. La base tuvo un importante papel en la Guerra Civil. 

La necesidad de alojar a militares foráneos motivó la construcción de la Residencia de Oficiales y Suboficiales, en la Avenida de Bailén. El edificio se levantó en 1943 con tres alturas y dos torreones simétricos. Como recuerda el cronista oficial Jerónimo Jiménez, fue inaugurada el 20 de febrero de 1945 por el general Yagüe en un acto sencillo, al tiempo que recibía al Regimiento Bailén 60, que se asentó en la ciudad.

La instalación inició su andadura como alojamiento de oficiales y suboficiales solteros, en sus dos pisos de habitaciones, además de funcionar como residencia logística pues cuenta con 44 plazas. En su entorno, se erigieron bloques de viviendas para militares destinados en el Cuartel General Urrutia.

En funcionamiento desde 1945, la residencia  apenas ha cambiado su aspecto y sigue ofreciendo alojamiento a personal de las Fuerzas Armadas.