Si no lo fue, estuvo muy cerca de serlo. Uno de los mejores partidos de la temporada de la SD Logroñés, que aplastó al Gernika en Las Gaunas, a quien la mala eficacia blanquirroja de cara a portería le salvo de una goleada mucho mayor. Una de las versiones más dominantes de los blanquirrojos que llega en el momento más decisivo de la temporda.
Recital blanquirrojo durante la primera mitad. El dominio blanquirrojo fue absoluto y, prácticamente, incontestable por el Gernika, a tenor de la poca presencia del equipo vizcaíno en campo rival durante el primer acto completo. El Gernika ya privó a la SD Logroñés de sumar en Urbieta y salió con todo desde el inicio. Tuvo su merecida recompensa. Triangulación por banda izquierda, la primera de las tantas que iban a protagonizar, centro al corazón del área que prolonga de cabeza Sergio Gil y que Álvaro García caza en la misma línea para poner el primero de la tarde a los tres minutos de partido.
La SD Logroñés lo controlaba todo. El juego, las líneas, la posesión y el marcador. El Gernika, enfrente, trataba de reponerse del golpe con transiciones rápidas o balones largos, pero muy poco duraba la pelota en su poder. La primera mitad tenía dos colores. El blanco y el rojo. Más aún cuando llegó el segundo gol, en otra buena acción coral por banda izquierda en la que Pau Miguélez pisó área y encontró a Raúl Rubio llegando en segunda línea. El gol que se ha visto otras tantas veces esta temporada en Las Gaunas. Había llegado previamente, un centro que remató Nacho Ruiz con la cabeza, pero que el asistente lo invalidó por fuera de juego.
Sin alterar el guion se llegó al descanso en el municipal, con la SD Logroñés en una de sus tardes más cómodas y dominantes. Un escrito que tampoco iba a cambiar en los segundos 45 minutos. Si el primera acto había sido dominante, en el inicio de este iba a serlo más todavía. Desde lejos, por ambas bandas, de cabeza, con Gorka San Nikolas negando el gol con dos paradas excelentes a los goleadores… el abuso blanquirrojo era incuestionable.
Era tal, que en una de las acciones anteriores sacó la defensa bajo palos hasta por dos veces en la misma acción el que hubiera sido el tercer gol. Al final, llegó a través de la única forma que quedaba por citar: desde los once metros. San Nikolas salió a por un balón muy alejado de su portería y despejó de puños el balón al mismo tiempo que golpeaba la cabeza de Raúl Rubio, una vez más peleando por balones que otros darían por perdidos. Pau Miguélez engañó al meta vizcaíno e hizo el tercero, aunque iba a tener un sabor diferente al de los anteriores. Iba a ser la sentencia de un equipo local que había dominado los tiempos del partido a su antojo durante una hora y que iba a bajar de golpe las revoluciones para dormir el partido y que no pasase de nada. El trabajo estaba hecho y los tres puntos se iban a quedar en casa, aunque antes el Gernika anotó el gol de la honra.
Estuvo cerca el cuarto gol local, de no haber sido por el fuera de juego que anuló el gol de Basurto o la madera que evitó el gol de este mismo protagonista. Finalmente fue Nates quien hizo el último del encuentro. Una especie de contragolpe combinado con un desajuste defensivo que terminó con el atacante visitante, en el costado derecho, anotando con un chut al palo largo.
Plácida tarde en Las Gaunas, y no solo por la bienvenida del horario de verano y el sol que acompañaba al municipal, sino por la solvente victoria arrolladora sobre el Gernika por parte de la SD Logroñés, a quienes los suyos le despidieron bajo a aplausos y el cántico de "Que sí, j****, que vamos a ascender". El tropiezo del Eibar B en casa acerca el liderato a los blanquirojos, con 54 puntos, a tres de Eibar B y Arenas. Todo por decidir en cinco finales.