El pasado miércoles comenzó la Cuaresma, marcando la cuenta atrás para la llegada de la Semana Santa. Para muchos, este periodo se trata de un tiempo de recogimiento y fervor religioso; para otros, es la oportunidad perfecta para hacer las maletas y coger un avión. Este año, el aeropuerto de Agoncillo vuelve a consolidarse como una opción en La Rioja cómoda y atractiva para quienes buscan viajar en Semana Santa. Jesús Ángel Herrera, presidente de la Asociación de Agencias de Viajes de la comunidad, explica que los tres destinos programados son Praga, Marrakech y Estambul y la demanda ha sido tan alta que los dos primeros «ya están prácticamente completos».
Aunque para Praga y Marrakech quedan alrededor de 6 plazas en cada uno y para Estambul todavía quedan 20, la tendencia y la experiencia de años anteriores indica que en las próximas semanas se agotarán ya que «los vuelos suelen completarse al cien por cien». La gran acogida ha llevado a que este año se amplíe la oferta, pasando de dos vuelos en 2024 a tres en 2025 durante este periodo.
Asimismo, para después de Semana Santa Herrera explica que «hay programado un vuelo a la zona de Alsacia y Selva Negra para la fecha del 8 al 15 de junio», y añade que «desde el 19 de julio hasta finales de agosto también operará un vuelo Logroño-Mallorca».
Turismo. En este sentido, el sector hotelero y la industria turística en el mundo rural se muestran positivos, a pesar de que este año la Semana Santa llega más tarde de lo habitual. Por ello, se preparan para dar el pistoletazo de salida a la temporada alta y confían en que la demanda se mantenga en niveles excepcionales, llenando los diferentes alojamientos turísticos.
Desde la Asociación Riojana de Hoteles, su presidente Demetrio Domínguez prevé «una ocupación altísima» a pesar de que al quedar más de un mes todavía es «muy temprano para tener reservas». «Semana Santa siempre marca el inicio del turismo», expresa confiando en que los fines de semana de marzo y abril sirvan de antesala para una gran temporada. El año pasado, se registró el récord de viajeros, pero el reto es «desestacionalizar el turismo y aumentar las pernoctaciones», asegura Domínguez destacando que buscan que las estancias se alarguen.
A pesar de que Domínguez destaca que Logroño es el principal «motor de capitalidad», la Semana Santa también llena «otros espacios menos turísticos de nombre, pero no menos importantes como Arnedo, Ezcaray o Enciso». Por ello, el presidente de la Asociación de Casas Rurales de La Rioja (Ascarioja), José Joaquín Sanz, asegura que el turismo rural también se prepara para una «temporada muy positiva tras meses más tranquilos».
Con una ocupación prevista de «hasta el 90% en casas completas y el 85% en alojamientos por habitaciones», el perfil de los visitantes siguen siendo familias o grupos de amigos procedentes, en su mayoría, de Madrid y País Vasco. A pesar del buen pronóstico, el sector rural busca ampliar su clientela atrayendo a visitantes de otras zonas y potenciar el turismo internacional.
En definitiva, La Rioja espera colgar el cartel de 'completo' tanto en los vuelos como en los alojamientos y consolidar la región como un destino clave.