El tránsito de la infancia a la juventud es una etapa difícil, de rebeldía y de emociones a flor de piel, que se complica si el joven en cuestión se ve obligado a transitarla en un ambiente familiar o social complicado. Para que ese camino sea lo menos atribulado posible y llegue a buen puerto trabaja la Fundación Pioneros, referente en educación y orientación de jóvenes de todo tipo, con una dedicación especial a aquellos que tratan de dejar atrás la 'mochila' de un 'reproche penal' y buscan integrarse en la sociedad con normalidad. 23 profesionales y otros tantos voluntarios se esfuerzan en ello cada día. Su presidente, Rafael Gil González, analiza las inquietudes y retos de la juventud y avanza nuevos planes de Pioneros.
Un termómetro para chequear la salud moral de una sociedad es el trato que dispensa a sus mayores, pero también a la gente joven, sobre todo a los más desfavorecidos. ¿Cómo está La Rioja en este sentido?
Está bien, aunque hay preocupación con los jóvenes. Estamos en un momento de reto, con un auto reciente del Tribunal Supremo que ha dicho que hay 4.000 jóvenes no acompañados, sobre todo en Canarias, y que hay que equidistribuirlos. Y con respecto al resto de jóvenes, cada vez se aprecia más preocupación de toda la sociedad, porque son nuestro futuro y que hay que cuidarlos, atenderlos y mimarlos.
La Fundación trabaja desde hace casi 60 años con infancia, juventud y familias. ¿Cómo han cambiado en ese tiempo los problemas?
Cuando se creó el Movimiento Pioneros, como se llamaba entonces, estaba esencialmente focalizado en prevención y rehabilitación de la delincuencia. Empezó de forma muy personalista, con Julián Rezola, un logroñés maestro soldador que estuvo en el mayo francés y trajo ideas novedosas, como la figura del educador de calle. Ha cambiado en que antes poníamos el foco en jóvenes que podían tener algún reproche penal y ahora lo hemos ampliado.
¿Y cuál es ahora el enfoque?
La visión de la Fundación debe ser transversal hacia todos los jóvenes, aunque es cierto que se hace mucho énfasis en promover acciones que les ayuden en ese tránsito hacia la edad madura que es la juventud. Por eso, hacemos hincapié en tareas socioeducativas y de inserción laboral. Pero esencialmente, los jóvenes siguen teniendo los mismos problemas de siempre. La juventud es una etapa de tribulación y nosotros estamos para que tengan la mejor migración hacia la edad adulta.
Otra área clave es el trabajo con menores con expedientes judiciales, para concienciarles y evitar que vuelvan a delinquir. ¿En qué consiste esa labor?
El de justicia juvenil es un área fundamental en el que tratamos con expedientes que nos deriva el Juzgado de Menores número 1 de Logroño. Son jóvenes que tienen un reproche penal, pero cuya sanción penal no supone internamiento en régimen cerrado, sino una medida judicial que puede ser libertad vigilada, tareas socioeducativas o trabajos en beneficio de la comunidad.
¿Qué porcentaje de éxito en la reinserción se logra con trabajos en beneficio de la comunidad, tareas socioeducativas o la libertad vigilada?
Es un dato complicado de extrapolar. Pero sí hay que saber que cuando un joven pasa por un juzgado de menores, está delante de un juez y un fiscal y tiene que cumplir una medida judicial; es decir, la capacidad de interiorizar que ha habido por algo que no está bien hecho es grande. Lo que se pretende es educar y que el joven reflexione sobre ello y muchas veces son conscientes de que ese no es el camino correcto.
¿Tiene en mente casos de jóvenes que hayan dejado atrás las malas conductas y triunfen social y laboralmente y que ahora sirvan de ejemplo para otros?
Tenemos varios ejemplos, no solo gente que ha estudiado, sino de otros que han montado su propia empresa. Recuerdo a un chico marroquí que entró en la Península cruzando el Estrecho de manera no legal y hoy trabaja en una empresa del sector de la panadería y es un trabajador ejemplar. Hay nichos de mercado con trabajos que están asumiendo mucha gente que o bien ha llegado de forma irregular o ha tenido algún reproche penal y que no queremos hacerlos los españoles.
¿Los jóvenes con algún tipo de antecedente penal sufren estigmas por ello al ir a las entrevistas de trabajo?
Cuando un empresario va a contratar a gente no se le dice que esa persona ha tenido un reproche penal, salvo que decida pedir un certificado de penales. No se dice, porque nosotros no estamos detrás de ellos, aunque cuando cumplen una medida judicial y consideran oportuno que les ayudemos a preparar una entrevista de trabajo, lo hacemos. Puede existir algún empresario que diga que no le apetece contratar a una persona con ese pasado judicial, pero creo que lo que busca la mayoría es encontrar a alguien que le resuelva una función. Hay empresas que nos piden chicos que sean buenas personas, es decir, puntuales, correctos en el trabajo, que tengan ganas y sean buenos compañeros, y nos dicen que ya se encargarán ellas de formarles.
¿Que haya necesidad de centros como la residencia Valvanera, con jóvenes tutelados por el Gobierno de La Rioja, bajo estrictas medidas de vigilancia, en un régimen cerrado, es un fracaso como sociedad?
Es evidente. El Derecho Penal es siempre la razón última cuando los demás métodos sociales han fallado, cuando falla la educación en los centros educativos y en las familias. Cuando una persona se aleja de las conductas que espera la sociedad y es objeto de denuncia, entra el Derecho Penal. Que existan centros como el de Valvanera es un fracaso de la sociedad, pero no solo en La Rioja, sino en cualquier parte de España o de Europa. Más allá de eso, jóvenes que pasan por el centro Valvanera tienen una segunda oportunidad; son conscientes de lo que han hecho, lo interiorizan y avanzan por la vía de la restauración.
¿Dónde falla la educación, en el colegio, en la familia, en la calle?
Es difícil de decir, porque suele ser multifactorial. La educación falla porque los referentes que están llegando no son los que deberían llegar. Puede que se me acuse de talibán, pero todos sabemos lo que está llegando por distintos canales. El acceso de jóvenes y no jóvenes a un campo no regulado a través de sus terminales distorsiona la realidad.
¿Y no está habiendo respuestas oficiales ante ese problema?
De dos años a acá ha habido iniciativas que esperemos que lleguen a buen término. Como la del Ministerio de Infancia y Juventud de Sira Rego, promoviendo de alguna forma que en determinadas franjas de edad no se pueda llegar a determinados contenidos explícitos. Hay que avanzar hacia eso, porque cada día vemos comportamientos más perturbadores en jóvenes que ni siquiera son imputables, es decir, por debajo de 14 años. Determinados contenidos no pueden estar accesibles para determinadas franjas de edad y a partir de ahí hay que tomar las medidas tecnológicas que sean.
¿La Rioja debe mirarse en el espejo de alguna otra región que esté regulando todo eso de forma eficaz?
A nivel de acceso a contenidos, la normativa debe ser nacional. En el campo educativo, la Comunidad de Madrid prohibirá el acceso a terminales, portátiles y demás. Hay un criterio, que a mí me parece cabal, y es que dispersan en el ámbito educativo. Y debo darles la razón, porque las pantallas dispersan; y exigir a un joven disciplina para que haga un uso cabal de la pantalla no es fácil. Mi opinión personal es que no pasaría nada por postergar el uso de pantallas a nivel educativo. Evidentemente deberá ser escuchada la comunidad educativa y que sean los profesores quienes digan qué porcentaje de su tiempo en el aula tienen que destinar a que los alumnos con un portátil en la mesa estén en la pantalla correcta. En una aula con 17 o 25 chavales y portátiles encendidos, pensar que todos están siguiendo el programa en esa pantalla y no están en otra igual es muy optimista.
¿El acceso temprano al porno en internet sigue preocupando?
Sí, es preocupante. Sí es cierto que en los dos últimos años se ha abierto el debate y eso me parece sano, para que se airee todo esto y que los jóvenes sean conscientes de que igual deben autogestionarse. A partir de aquí toca perseverar en que todas las tecnológicas que proveen estos contenidos sean mucho más eficientes para vetar lo que llega a ciertas franjas de edad. Sé que se me puede decir que es poner puertas al campo, pero con un solo chico que consigamos que reflexione sobre que el porno que puede llegar a su terminal no es la forma ordinaria de relacionarse sexualmente con otra persona es una batalla ganada.
En este periódico hemos publicado noticias sobre varios casos de jóvenes tuteladas en la antigua residencia Iregua que fueron obligadas o incitadas a prostituirse. ¿Le constan situaciones de ese tipo?
Lo he hablado con los técnicos y no nos consta que gente que haya participado en nuestros programas haya sido objeto de captación por estas redes. Por lo que hemos leído, las personas que las captaban lo hacían en horario fuera de la residencia. En aquel momento, la Administración se movía entre educar a jóvenes dentro de sus propias instalaciones y lógicamente dejarles tiempo libre; el mal acechó y consiguió prostituir a determinadas menores. Entiendo que los protocolos se pusieron en marcha y que ahora será la Justicia la que tenga que hablar.
El acogimiento de menores migrantes no acompañados está levantando una gran polvareda política. La Rioja, tachada de insolidaria por el presidente canario, argumenta falta de medios. ¿La región está preparada para atender a los 154 menores que plantea el Gobierno central?
Va a ser un reto fundamental, porque eso supone tener una capacidad instalada para acoger a 154 menores y hasta donde yo sé no la hay. Eso exige una dotación presupuestaria amplísima y entiendo que los responsables públicos estén preocupados por ello. Pero quizás haya que cambiar el foco, sin obviar la cuestión de la eficiencia presupuestaria, es decir, de dónde saldrá ese dinero para atender a 154 menores, quién lo va a gestionar, cómo los vamos a recibir y dónde.
¿A qué se refiere con cambiar el foco?
A nosotros nos están llegando referentes de sectores que no tienen mano de obra. Si cambiamos el foco, una vez resuelta la cuestión nada desdeñable de la financiación, y somos capaces de orientar a estos 154 menores que lleguen hacia nichos de mercado que no encuentran mano de obra, igual en vez de ser un problema empieza a ser una oportunidad. Todos sabemos de sectores que no tienen relevo generacional, como el transporte de mercancías por carretera, ferrallistas, caravisteros, fontaneros...; o agricultores medianos que no encuentran gente que les haga la espergura o la poda de la viña. Si al hablar con esos empresarios que tienen problemas para encontrar mano de obra somos capaces de casar oferta y demanda, igual podemos ver esto desde otro prisma. Pero insisto en que los responsables públicos tienen que ver qué hacen con la financiación; habrá que reorientar gasto superfluo hacia este nuevo reto, porque el Supremo ha hablado.
¿En Pioneros tienen ya resultados de alguna iniciativa en ese sentido, de orientar a jóvenes hacia esos sectores que demandan trabajadores?
Hemos hecho recientemente un programa con la empresa Interalia, cuya colaboración ha sido muy eficiente, en las instalaciones del Grupo Zabaleta para que 15 chicos sean capaces de aprender las labores esenciales de fontanería y de carpintería de cocina. La empresa nos dijo que todos los que terminasen el programa tendrían trabajo, porque no hay fontaneros. Si esto es así, ¿por qué no puede pasar lo mismo con las 154 personas que vengan en sectores sin relevo generacional. Y lo que ahora vemos como un problema, azuzado por intereses políticos varios, a lo mejor lo vemos como una oportunidad.
La vivienda es una pesadilla para muchos jóvenes que quieren emanciparse. ¿También entre los que están en Pioneros?
El problema de la vivienda y la emancipación es horroroso, porque con el salario mínimo de un joven y los 600 o 700 euros que cuesta una vivienda hace imposible que se puedan emancipar. En una reunión que tuvimos con el alcalde de Logroño nos transmitió la idea de sacar mucha vivienda de VPO y de la mano del Gobierno regional promover vivienda de protección para jóvenes. Esa debe de ser la línea. Todo lo que se pueda avanzar para que jóvenes puedan acceder a una vivienda será tratar bien a las generaciones que luego tendrán que tratarnos bien a nosotros. Y no olvidemos que en Logroño, que empieza a convertirse en una ciudad turística, está empezando a ocurrir lo mismo que en las ciudades grandes, que se destinan viviendas a uso turístico y se detraen para jóvenes que buscan emanciparse. Hacen falta políticas activas intensas y creo que el Gobierno regional y el local han leído bien la matrícula de lo que está pasando y esperemos que perseveren en ello.
¿Cómo se explican los comportamientos machistas violentos en gente que ha nacido en una sociedad muy concienciada sobre la igualdad de derechos entre sexos?
Seguramente porque es una forma de rebeldía. Llega tanto el mensaje pro igualdad que al final en el momento en que un youtuber o un podcaster decide enarbolar la bandera en contra de la igualdad se le ve como un rebelde del sistema y genera adhesiones. Es la ley del péndulo. Pero al final, esa persona que enarbola la idea del machismo se encontrará con una sociedad que le va a parar los pies y le pondrá en su sitio. No le veo mucho recorrido
En Pioneros trabajan voluntarios que entregan parte de su tiempo a esta causa. ¿Qué le lleva a alguien a involucrarse para ayudar a jóvenes con problemas?
Sobre todo, ver la posibilidad de ver que todo su bagaje y aprendizaje puede ser escuchado y atendido por gente que se está formando y eso tiene un poder reconfortante muy alto. Ver que de forma directa o indirecta se ha podido influir en alguien que está en una situación de transición es muy reconfortante.
¿Tiene la Fundación en mente algún nuevo programa o iniciativa?
Hemos creado el puesto de coordinador de desarrollo organizacional. El Patronato de Pioneros ha reflexionado sobre que el saber hacer de la Fundación no debe circunscribirse exclusivamente a Logroño y hemos encargado a esta persona que vaya detectando posibilidades de crecimiento en otras localidades de La Rioja. Ya se ha reunido con prácticamente todos los alcaldes y concejales de servicios sociales de las cabeceras de comarca y entendemos que nuestro saber hacer puede ser aprovechado en otras localidades donde nos digan. Aprovecho la ocasión para decir que si alguna organización o algún responsable público de algún Ayuntamiento nos puede brindar un espacio para empezar ahí nuestro deseo de expandirnos, bienvenido sea. Uno de los retos es que el capital educativo que constituye nuestra Fundación pueda ser aprovechado por el mayor número de personas.