La escuela de vuelo de Agoncillo forma a 180 pilotos en un año

Gustavo Basurto
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La ampliación del horario del aeropuerto desde junio abre la puerta a FlyBy para crecer. Planea pasar de 6 a 8 aviones, duplicar plantilla y abrir un centro de mantenimiento

El instructor y jefe de base Pedro Avila (con chaleco naranja) muestra el panel de mandos del avión al alumno Daniel Caria. - Foto: Óscar Solorzano

El aeropuerto de Logroño-Agoncillo busca ganar peso internacional con vuelos a Londres y otros destinos, pero ese carácter cosmopolita y una actividad aeronáutica inusual hasta hace un año ha llegado de la mano de la escuela de vuelo FlyBy, que acaba de cumplir sus primeros 12 meses de presencia en la terminal riojana, y en la que se han formado ya 180 pilotos comerciales de un sinfín de países.

«La necesidad de pilotos en todo el mundo sigue creciendo y nosotros tenemos una fuerte demanda de formación, por lo que queremos dotar de más recursos a nuestra base de Agoncillo», explica el CEO de FlyBy, Álex Álvarez, que apunta planes de ampliación de la actividad de la escuela en el aeropuerto riojano. A ello se suma otro objetivo: crear una tercera base que se sume a la principal de Burgos y a la de Logroño-Agoncillo, donde en la actualidad trabajan unas 15 personas, 11 de ellas instructores, una cifra que confía en duplicar a lo largo del presente año.

Además del gran interés de jóvenes de todo el mundo (la escuela tiene alumnos de 115 nacionalidades) por formarse como pilotos comerciales, la clave para el crecimiento previsto está en la esperada ampliación del horario operativo del aeropuerto riojano, pendiente de que el organismo estatal AENA la confirme en junio, lo que permitirá realizar vuelos de formación también por las tardes, dado que la franja horaria actual solo permite operar de 7,30 a 14,30 horas.

Con esas nuevas condiciones, los planes de FlyBy apuntan a que la flota de seis aviones  actualmente asignados a la base riojana aumente con dos o tres aparatos más. Además, hay conversaciones abiertas con AENA para montar un centro de mantenimiento permanente (ahora existe un pequeño hangar provisional en una carpa), con dos profesionales más que se unan al mecánico actual, de forma que las revisiones y reparaciones puedan realizarse in situ, sin necesidad de acudir a la base central de Burgos.

El CEO de la compañía adelanta también que están preparando la apertura de una tercera base, cuya localización no confirma aún hasta que esté cerrada la operación, pero matiza que su puesta en marcha no iría en detrimento ni de la escuela riojana ni de la burgalesa. 

El curso que ofrece FlyBy para obtener la licencia de piloto comercial, que habilita a quien la consigue a manejar todo tipo de aviones en cualquier aerolínea (aunque luego cada una suele exigir un curso específico para cada modelo), dura un mínimo de 14 meses, se desarrolla íntegramente en inglés y cuesta 79.500 euros, una cantidad que incluye alojamiento, manutención y traslados al aeropuerto. 

En la escuela de Agoncillo se desarrolla parte de la formación, con una parte teórica y otra fundamental que son las horas de vuelo visual con las avionetas monomotor PS-28 Cruiser de fabricación checa, mientras que el curso finaliza en la base principal de Burgos, donde la capacitación se completa con prácticas con simuladores y manejo de aparatos bimotores. 

Con todo, los aspirantes a piloto permanecen en La Rioja durante medio año, de manera que hay permanentemente en la escuela de Agoncillo más de un centenar de alumnos «que viven en Logroño, que hacen gasto de manutención y ocio aquí, lo que se traduce en unos ingresos muy interesantes para la Comunidad autónoma», destaca Álex Álvarez.

En opinión del CEO de FlyBy, aunque La Rioja es una región muy conocida en todo el mundo por sus vinos, «el hecho de tener aquí alumnos de 115 nacionalidades es una gran promoción internacional para la Comunidad».

Álvarez señala la importancia de contar en la terminal riojana con una escuela como la suya, que inició su andadura en Bilbao en 2008 y estuvo a punto de quebrar en 2014, antes de que él tomase el control en 2015 en una nueva etapa que la ha llevado a ser la mayor de España, con una flota de 44 aviones y una vocación internacional más acentuada que sus competidoras. 

Lo remarca Pedro Pavesi, director de FlyBy, que apunta que la escuela no es solo la mayor de España, sino también de Europa, con 400 alumnos y presencia activa en todos los grandes eventos aeronáuticos que se organizan por todo el mundo. «Nuestro objetivo es claro: crecer y ofrecer nuevos cursos, además del de piloto», comenta.

Pavesi, italiano en una compañía en la que prima la variedad de nacionalidades también en la plantilla, subraya las posibilidades de crecimiento en actividad y número de alumnos que se abren con la ampliación del horario de vuelos a partir de junio.

600.000 pilotos en 5 años. La fuerte demanda de pilotos la pone en cifras Pedro Pavesi: en los próximos cinco años se necesitarán 600.000 pilotos en todo el mundo. «Todas las aerolíneas están comprando aviones y los aeropuertos se van a expandir; es un buen momento para los pilotos», apostilla el director de FlyBy. 

 

Buscar sinergias con terminales cercanas

La escasa actividad de vuelos comerciales en el aeropuerto de Logroño-Agoncillo es un lamento histórico en la sociedad riojana. Pero el CEO de FlyBy lo relativiza: «Hay muchos aeropuertos que estarían encantados de tener un vuelo diario a Madrid», asegura Álex Álvarez. Este experto no oculta que el mercado de la aviación es complejo y que no es sencillo darle una gran actividad a una terminal con una masa crítica tan pequeña como la riojana, pero ve posibilidades de ganar vuelos en Agoncillo  con una política que refuerce las sinergias con otros cercanos y con una oferta complementaria. Pone el ejemplo de Santander, que ha logrado posicionarse como un complemento al aeropuerto de Bilbao y atrae a muchos viajeros de la capital vasca. Álvarez subraya el «crecimientgo brutal» de las aerolíneas, que cada vez más buscan aeropuertos no saturados. 

 

«Agoncillo es perfecto para una escuela de pilotos»

volar, volar y volar. Esa es la dinámica habitual en   el día a día de la escuela. Lo resume así el instructor de vuelo y jefe de la base de la academia FlyBy en el aeropuerto de Logroño-Agoncillo, Pedro Avila, encargado de que todo el operativo de vuelos, de clases prácticas y atención a los alumnos aspirantes a pilotos funcione como un reloj, acompañado por un joven e internacional equipo de profesionales. De las prácticas con las seis avionetas que la compañía tiene en la terminal riojana se encargan los 11 instructores, cada uno de los cuales realiza cuatro vuelos con alumnos de una hora y media cada una; en total, de 20 a 30 operaciones diarias. Ese trajín de despegues y aterrizajes le ha dado a la pista de Agoncillo una actividad inusual antes del 'aterrizaje' de FlyBy. Avila detalla que el curso permite prolongar la formación hasta tres años para obtener el título, pero lo normal es sacarlo antes. En La Rioja, los aspirantes a piloto permanecen entre dos y seis meses antes de continuar la formación en Burgos, donde la completan con simuladores, vuelo nocturno y pilotaje de bimotores.

Portugués, de las islas Azores, Pedro aguarda con ansia la ampliación de horario operativo del aeropuerto, a partir de junio, para poder aumentar el número de vuelos y que la escuela crezca con más aviones y alumnos. «El aeropuerto de Agoncillo es un sitio perfecto para una escuela de pilotos; aquí tenemos todas las condiciones que necesitamos, controlador, espacio y buenas áreas de trabajo», comenta el jefe de la base riojana de FlyBy.

A esas dotaciones se le une la proximidad de dos aeropuertos como Pamplona y Vitoria en la fase de vuelos cross-country, e incluso aterrizar en ellos y regresar posteriormente a la sede de la escuela. Es frecuente también que los vuelos de prácticas avanzadas lleguen a San Sebastián o Burgos. Antes de ese tipo de salidas de cierta distancia, los alumnos deben experimentar con vuelos más cortos, limitados a un radio de acción que no va más allá de El Villar de Arnedo. 

En ese periodo, los instructores adiestran a los alumnos en las subidas, bajadas y vueltas, que deben repetir una y otra vez hasta que acaban dominando la técnica.

Afincado desde hace un año en Logroño, a Pedro Avila le gusta la ciudad. «No es muy grande, pero aquí tienes de todo, una gastronomía muy buena y no es una ciudad cara», subraya.

 

«En Logroño se vive muy bien, me gusta mucho el ambiente»

Ha cambiado el AutoCAD, el cálculo de estructuras y el diseño de fachadas por los mapas de vuelo y los mandos de una aeronave. Daniel Caria, portugués de 29 años, es uno de los alumnos que se forman en la escuela de FlyBy en Agoncillo y que aspira a conseguir en un periodo de 14 meses el título de piloto comercial, un sueño que alberga desde niño y que antepone a su profesión de arquitecto, que ha dejado para tratar de conseguir su máxima aspiración: pilotar aviones en una gran aerolínea, a ser posible en la TAP Air Portugal, pero sin desdeñar Iberia o cualquier otra. 

«Este curso era perfecto para mí, porque me permite sacar el título en 14 meses y además es más barato que en otras escuelas», señala Daniel, que se define como «un arquitecto con ganas de volar; este ha sido mi sueño desde niño».

Aunque ya conocía La Rioja, por su vino y por los frecuentes viajes que realiza a España, ha descubierto en Logroño un ambiente que le gusta mucho, con la única pega del clima. «En Logroño se vive muy bien, aunque hace un poco de frío», señala, aunque aclara que compañeros suyos que están ya en la base de Burgos en la segunda fase de formación le han advertido de allí el clima es aún más duro y de que prefieren la vida en la capital riojana.  Cuando el tiempo libre lo permite, sale por la capital riojana con compañeros de la escuela, alojados como él en dos residencias de estudiantes, aunque el programa intenso del curso y su objetivo de obtener el título en 14 meses hacen que el tiempo de asueto no sea excesivo.

Cuando recuerda la experiencia del 'solo', el primer vuelo que los alumnos realizan en solitario, sin un instructor en la cabina del PS-28 Cruiser, le chispean los ojos. En su caso, ese bautismo de fuego se produjo el pasado 23 de marzo. «Fue una experiencia indescriptible. Pensé que tendría más dificultad, aunque los nervios aparecen cuando el instructor sale del avión», relata.

Confirma, como los responsables de FlyBy, la alta demanda internacional de pilotos, sobre todo después de la pandemia, con la jubilación de muchos comandantes, aunque en general las aerolíneas buscan sobre todo pilotos con experiencia. «Pero también hay gente que se saca la licencia y empieza a trabajar», matiza Caria, que sueña con ser uno de ellos.